Futuro del Reino Unido, gran enigma

Boris Johnson ha declarado que el Brexit será cristalizado, con o sin pacto, a más tardar, el próximo 31 de octubre

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Agustín García Villa / Heraldo de México / Columna Des... propósito

La repentina llegada de Boris Johnson como primer ministro de la Gran Bretaña (GB) acelera, al mismo tiempo, el proceso de salida de ese país de la Unión Europea (UE), lo que genera una nueva oleada de expectativas dentro de la geopolítica internacional. Johnson ha declarado que el Brexit será cristalizado, con o sin pacto, a más tardar, el próximo 31 de octubre.

Si bien, como lo ha manifestado Johnson, la salida de la GB significará retomar su autonomía a cabalidad, además de dejar de subsidiar a otros países de la UE e impedir la inmigración masiva de europeos, también es cierto que dejará de ser una fuerza política trascendente dentro del seno de la UE y, en el mundo en general, y en el corto plazo su economía habrá de resentir el cambio en sus relaciones comerciales. La GB realiza alrededor de 50% de su comercio con países de la UE

A lo lejos da la impresión que tanto la decisión del Brexit, como la llegada de Boris Johnson al poder han sido dos eventos no esperados por los británicos. En el primer caso el premier Cameron (2010-2016), sometió a referéndum la salida de la GB de la UE, cuyo resultado, él pensó, sería por la permanencia, lo que no ocurrió, dando como resultado su harakiri político que lo llevó a dimitir como primer ministro. Hoy es recordado como El hombre que partió Europa

La elección de Johnson, también, en cierta forma, fue un sorpresivo resultado, derivado de una inesperada atonía en la coordinación de los lideres partidarios en el parlamento y su debilidad para alinear a sus respectivas bancadas. Curioso que el parlamento de un país experto en el manejo de la alta política no haya podido resolver esa crisis de manera menos drástica para la GB.   

El hecho es que hoy la GB se encuentra ante una coyuntura política confusa y muy delicada, pues ante el fracaso de las propuestas presentadas por Theresa May para el logro de un Brexit negociado con la UE, Johnson, de ideas nacionalistas y antieuropeísta, ha dado un ultimátum para la salida de la GB, lo que actualmente genera grandes discusiones y tensiones en las cuatro naciones integrantes del Reino: Escocia, Irlanda del Norte, Gales e Inglaterra. 

Escocia e Irlanda del Norte, donde las votaciones en contra del Brexit fueron mayoritarias, desean permanecer dentro de la UE. Gales, que no obstante haberse inclinado inicialmente por el Brexit, en las últimas votaciones regionales se ha pronunciado en contra de las propuestas conservadoras. Gales por ser una zona primordialmente rural recibe anualmente importantes subsidios de la UE. Por último, Inglaterra, donde la votación resulto favorable a la salida, aunque por un minúsculo porcentaje, tampoco se podría considerar muy convencida del Brexit.

Así, la situación, como hace mucho tiempo no se vivía, es harto complicada y la GB se encamina, fatalmente, hacia una nueva alternativa de vida de la que su población no esta totalmente convencida y que en el peor de los casos podría conducir a que algunos de sus países miembros optaran por su independencia y, con ello, a la necesaria desintegración del Reino Unido, lo que sería devastador e inconcebible.   

En el espectro exterior, la apuesta de Putin por lograr la salida de la GB de la UE ha resultado victoriosa, lo que lo beneficia enormemente, ya que por una parte, podrá reforzar su alianza con la GB, y, por la otra, se le abre el camino para desplegar una mayor presencia en Europa y sus ambiciones expansionistas. 

Trump, por su parte, también abogó por la separación, pues ello podría dar pie al inicio de su retirada de la OTAN y a su menor involucramiento en apoyo al bloque de la UE, al que, al parecer, por su mentalidad de tendero, nunca entendió y aceptó como un aliado político-estratégico dentro de los equilibrios mundiales de poder, sino más bien, como una carga económica para sus contribuyentes.  

La expectativa, que de alguna forma genera gran incertidumbre entre la propia comunidad británica y los europeos, en general, es el mayor acercamiento de GB hacia Putin y Trump, dos actores de muy poca confiabilidad en el escenario mundial.

Por Agustín García Villa

*Analisa económico

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