¿Funcionan las secuelas en el cine?

Disney-Pixar se ha vuelto experto en hacer continuaciones de sus películas. ¿Qué tan necesario es?


Engolosinarse o no, esa es la cuestión. Sinceramente siempre es difícil para cualquiera no atascarse cuando, a pesar de estar a dieta, te ponen en frente ese suculento pastel llamado taquilla.

Incluso para los grandes emporios como Disney-Pixar. Y de verdad nunca pensé que diría esto de una empresa tan creativa como ésta, pues desde que Toy Story, su primera cinta, vio la luz por allá de 1995, creía que todo lo que saliera de la mente de los creativos detrás del estudio, serían ideas 100% originales, como la historia de los juguetes u otras más como Bichos, Monsters Inc, Buscando a Nemo, Los Increíbles, Wall-E, Ratatoullie, Up, y así puedo seguirme. La pregunta es: ¿Realmente Disney-Pixar debe hacer secuelas? ¿En serio el mundo necesitaba una tercera entrega de Cars? Yo no lo creo.

Y es que hace unos días los creadores de Coco, el nuevo producto de esta dupla, nos mostraron algunos avances de lo que, en mi opinión, será el filme más importante de esta empresa. Una cinta llena de alma que seguramente marcará un antes y un después en la historia del cine de animación.

Eso es lo que sucede cuando tienes un producto original en las manos. Se convierte en algo que quieres mostrar al mundo desesperadamente. Coco llevará al cine, por primera vez en la historia de la compañía, la tradición mexicana de celebrar a los muertos, costumbre que fue investigada por los creadores de esta cinta desde las entrañas, observando el actuar de algunas familias oaxaqueñas y guanajuatenses, en ese día tan importante para nuestro país.

Ahí es en donde se me cruzan los cables al tratar de entender por qué la empresa se empeña en tener una segunda, tercera y hasta cuarta parte de cintas como Los Increíbles, Monsters Inc. y la misma Toy Story, cuya tercera entrega había cerrado de manera digna con su toque de nostalgia.

De ninguna manera pondré en duda la creatividad de las mentes brillantes detrás de estas películas, porque a pesar de ser secuelas han conseguido darles buen seguimiento a los personajes de estos filmes.

En Cars 3, vemos cómo el Rayo McQueen que conocimos hace 11 años ya se volvió obsoleto y, ante la amenaza de nuevos y más modernos competidores, el obstinado auto tiene que correr la carrera más difícil de su vida: la del tiempo.

Para mí es una transición justa para un personaje tan emblemático como éste, aunque los guionistas titubearon hacia el final, dejando abierta la puerta para dar cabida a la creación de más y más secuelas, lo cual arruina todo. Así es que hoy tengo puestas todas mis expectativas en que Coco me llevará de nueva cuenta a ese lugar tan especial al que me transportaron con películas como Up e Intensamente. Habrá que esperar al 27 de octubre para ello.

 

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