Fuego cruzado en la UNAM

El conflicto desnudó una maraña de intereses que muchos pretenden esconder y otros han intentado capitalizar

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México
Tras el enfrentamiento del lunes pasado en CU, que dejó un saldo de dos estudiantes heridos de gravedad, comenzó una danza de nombres de personajes que, directa e indirectamente, están involucrados con la crisis actual.

Salieron a relucir funcionarios, partidos y políticos, el sindicato y hasta el nombre de un secretario de Estado. Por ejemplo, Jesús Teófilo Licona, coordinador operativo de vigilancia de la UNAM, suspendido por no actuar durante los hechos violentos, es un personaje que no se manda solo, y pertenece al Sindicato de Trabajadores de la UNAM.

Con base en trabajos de inteligencia de la Universidad y del Gobierno de la CDMX, se sabe que forma parte del grupo de los malos dentro de la máxima casa de estudios. Tiene 30 años en la institución, pero hasta hace muy poco le dieron el cargo, y lo vinculan con un personaje de nombre Jaime Vázquez, identificado como integrante de un grupo opuesto al del actual rector.

No existen elementos, por ahora, para decir que Teófilo Licona comanda grupos porriles, pero su actuación, o mejor dicho, su inacción, fue suficiente para que lo suspendieran. Lo que sí quedó en evidencia es que los conoce y charla de manera muy amigable con ellos.

Por lo que hace a Jaime Vázquez, lo ubican como gente cercana a Miguel Robles, subsecretario de Salud federal, y a Javier de la Fuente, quien actualmente ocupa la secretaría de Servicios a la Comunidad de la UNAM.

Ambos personajes son y fueron muy cercanos al actual secretario de Salud, José Narro Robles, con quien trabajaron desde que se desempeñó como rector.

En pocas palabras, la Universidad tiene en posiciones clave a gente de equipos contrarios al rector Enrique Graue.

Y en esa línea de los opositores también ubican al líder del STUNAM, Agustín Rodríguez, quien lleva un cuarto de siglo al frente del sindicato y hasta ayer por la noche no había dicho una sola palabra en torno al conflicto.

Otros nombres que salieron a relucir fueron los de Francisco Chíguil, alcalde electo de la GAM, y el ex delegado Víctor Hugo Lobo. Se acusaron mutuamente de ser los promotores y protectores de uno de los grupos de porros que atacaron a los universitarios el lunes pasado.

El miércoles publiqué en este espacio que el académico Sergio Manuel Alcocer era mencionado como uno de los autores intelectuales del conflicto en la UNAM.

Desde Perú, donde realiza un trabajo sobre gestión de desastres naturales, me llamó para decir que no tiene nada que ver con el conflicto y que no está involucrado en ningún movimiento. Está dedicado a sus proyectos académicos y, por ahora, no contempla buscar ser rector, como lo hizo en 2015; que falta mucho para eso —un año— y, llegado el momento, lo analizará.

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Mientras luchan separadamente uno con otro, son colectivamente vencidos.

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