Frente a un AMLO autócrata;  actores político-sociales de pie

Habrá que exigirle a López Obrador que actúe con “prudencia”, en el sentido aristotélico y gramatical

Francisco Gárate Chapa / Articulista / Heraldo de México
Francisco Gárate Chapa / Articulista / Heraldo de México

Este arranque de sexenio ha sido inusualmente muy variado, prolífico e intenso en los tópicos que el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y sus correligionarios de Morena han puesto en la agenda nacional (por cierto, cada uno de los cuales por sí mismo merece un análisis y una columna); los han puesto de manera desordenada, descontrolada y sin una clara definición del rumbo que se quiere tomar y del México que se quiere construir; a lo que habrá que señalar que el hecho de que el Presidente haya tenido un respaldo de 30 millones de votos no significa que pueda hacer lo que se le ocurra y lo que se le pegue la gana, más aún cuando la diferencia de votos entre la elección presidencial de poco más de 30 millones que representó 53% de la votación, respecto de la elección del legislativo en que pierde 6.5 millones de votos con 42%, representa un mandato popular que el Presidente y los partidos que se coaligaron no pueden ignorar y deben observar; parafraseando a Vicente Fox, el Congreso es quien debe disponer respecto de las propuestas del Presidente.

Es necesario no perder el sentido y entender que ese mandato ciudadano tiene líneas definitorias muy claras, que fueron el motivo del voto que exteriorizó un hartazgo contra la corrupción y el despilfarro, el contubernio y la impunidad, el abuso del poder y la falta de Estado de Derecho, la ineficiencia y torpeza, la criminalidad y violencia, la marginación y la falta de oportunidades.

Dos expresiones relevantes en el inicio del mandato constitucional del Presidente de la República parecen describirlo de cuerpo entero, atento a sus conductas y posturas en los asuntos, y preocupa pues su actitud impulsiva, que lo mismo dice en su toma de protesta me canso ganso como una expresión de reto y confrontación, que en todo caso un estadista debiera tener de cordura y concordia; que en una conferencia señala que no será rehén de nadie, como una en la que deja entrever que no está dispuesto a sujetarse ni a los límites ni a los controles constitucionales y que está dispuesto a hacer su santa voluntad por más caprichosa que sea ésta y; si a esto le añadimos su necesidad de reflectores, cámaras y micrófonos cada mañana, habría que recordarle aquel viejo refrán de que al toro por las astas y al hombre por la palabra,

Así pues, habrá que exigirle a López Obrador que actúe con prudencia, en el sentido aristotélico y gramatical, es decir a actuar bajo el ejercicio de la recta razón y con precaución, cuidado y moderación hacerle patente que es Presidente de un México que ha tenido una larga marcha para democratizarse, para tener poderes independientes y órganos constitucionales autónomos que funjan como contrapesos y equilibrios y que no vamos a renunciar a lo alcanzado y construido. La sociedad mexicana está despierta.

 

FRANCISCO GÁRATE
EXREPRESENTANTE DEL PAN ANTE EL INE

@PACOGARAT

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