Focos rojos en la UNAM y la CDMX

La estabilidad de la máxima casa de estudios, la capital y el gobierno de AMLO depende de la vida de un estudiante

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Se trata de Emilio Alejandro Aguilar Sánchez, de 19 años, quien resultó herido, junto con otro compañero, durante el enfrentamiento de estudiantes y porros el lunes pasado en Ciudad Universitaria.

Hasta ayer por la tarde-noche su estado de salud se reportaba grave, lo que mantenía muy preocupadas a las autoridades.

Y no es para menos. Su caso se convirtió en la bandera para convocar a un paro generalizado en la máxima casa de estudios este fin de semana.

El objetivo: exigir seguridad y garantías a las autoridades universitarias. Pero desde la Rectoría tienen otra lectura.

Están conscientes de la gravedad del caso de Emilio, pero lo ven como una víctima colateral de intereses políticos que buscan desestabilizar no solamente a la Universidad, sino al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Aunque oficialmente no han dado a conocer los nombres de los agresores ni de sus líderes políticos, en la Rectoría y el Gobierno de la CDMX lograron identificar que provienen del Estado de México y la capital.

Ayer el jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, y el rector Enrique Graue sostuvieron conversaciones telefónicas. Acordaron trabajar de manera coordinada para enfrentar el conflicto e intercambiaron información.

Nadie lo dice públicamente, pero en el círculo académico y gente de Rectoría cree que parte del conflicto se gestó en la Facultad de Ingeniería, donde se mantiene muy activo Sergio Manuel Alcocer Martínez, quien en dos ocasiones (2011 y 2015) se postuló como rector.

En aquel momento se dijo que era el favorito del gobierno federal, pero ni así logró llegar.

Se mantuvo como académico e investigador de su facultad, hasta que en marzo pasado fue designado por José Antonio Meade como el coordinador de Proyectos Regionales.

Como todos sabemos, el candidato del PRI perdió la elección y Alcocer regresó a la Universidad.

Ahora, dentro y fuera de CU, su nombre suena como uno de los principales autores intelectuales del conflicto que amenaza con extenderse.

Ayer quedó demostrado con el paro en prácticamente todos los planteles, cuya comunidad exige castigo para los agresores del joven Emilio y su compañero Joel Meza.

Cómo estará de grave la cosa que hasta en el Gobierno de la CDMX y en la Rectoría prácticamente rezan para que los dos muchachos se salven.

De lo contrario, advierten sin exagerar, estaríamos presenciando el inicio de un movimiento estudiantil como hace cinco décadas.

Están jugando con fuego, algo típico en fin de sexenio. Lo malo es que si prenden a la UNAM, falta ver quién apagará el impetuoso fuego de la comunidad universitaria.

Por lo pronto, a raíz de este conflicto no se descartan cambios en el equipo del rector Graue.

 

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: En los apretados peligros, toda la razón se atropella.

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