¿Fin del romance entre Kim y Trump?

A pesar de las altas expectativas de la reunión, los resultados fueron nulos. Ninguna de las dos partes cedió muy a pesar del éxito del primer encuentro

Adolfo_Laborde
Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México

Toda separación es dolorosa, más aún cuando bajo una perspectiva idílica se esperaba mucho, pero la realidad siempre supera a los buenos deseos.

Este es el caso de la pasada reunión entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y el de Corea del Norte, Kim JongUn, que se llevó a cabo la semana pasada en la ciudad de Hanói, Vietnam.

A pesar de las altas expectativas de la reunión, los resultados fueron nulos. Ninguna de las dos partes cedió muy a pesar del éxito del primer encuentro el año pasado en Singapur y las declaraciones contradictorias de ambos mandatarios al final del evento que finalizó antes de lo planeado.

Considero que hay varias razones que explican esto.

La primera. No ayudó el contexto político en los Estados Unidos, sobre todo, después de las declaraciones del exabogado del presidente Trump, Michael Cohen, en torno al perfil y forma de operar de su antiguo jefe. Esto desatará una tormenta política difícil de detener con miras al proceso electoral presidencial de 2020.

Segundo. El capital político que el gobierno del presidente Trump ha invertido en tratar de desmantelar las capacidades nucleares de Corea del Norte ha rebasado lo presupuestado, resultando demasiado alto.

La ganancia de tal inversión ha sido limitada. Por ejemplo, lejos de presionar a China, principal socio y aliado de los coreanos del norte, de que no intervenir en las negociaciones, se tuvo que reforzar la estrategia abriendo un frente (guerra comercial) con el gigante asiático que no ayuda en la práctica desgastando los equipos de negociación del gobierno norteamericano.

La estrategia chino-norcoreana es abrir más de un frente de negociación. Les funcionó.

Tercero. Los aliados de Estados Unidos en Asia, es decir, Corea del Sur, Japón y Filipinas, con quien se tiene un acuerdo de seguridad y defensa, siguen siendo la piedra en el zapato en el proceso de negociación con Corea del Norte.

A pesar de las amenazas del posible cambio en la lógica de la relación con estos países en términos militares y de cooperación, la realidad geopolítica en la región influida por el aumento de las disputas territoriales y de las capacidades económicas y militares de China y Rusia es más poderosa obligando a los norteamericanos a seguir manteniendo el control geoestratégico en el Asia Pacífico a través de estos acuerdos que datan después del fin de la segunda guerra mundial y del conflicto inter-coreano (1950-1953).

Finalmente, el estilo de negociación (inacción) de Kim Jong-Un, que no es ajeno al de su padre y abuelo, ha sido fundamental.

Ha jugado sus cartas apostando al desgaste del proceso de negociación haciendo poco o nada en los hechos y confiando en la coyuntura internacional, es decir, sabe predecir o adelantarse a los hechos que de alguna manera permean la agenda internacional, pero, sobre todo, está consciente del proceso y desarrollo político actual en los Estados Unidos y de Corea del Sur. Ante un eventual colapso del gobierno de Trump lo mejor para Corea del Norte es esperar y comenzar de nuevo con el que llegue.

Esto lo han hecho históricamente los norcoreanos y el resultado está a la vista de todos: el régimen sigue de pie; consiguen ayuda internacional y continúan canjeando alianzas que les da oxigeno puro suficiente para llegar a la siguiente mesa de negociación sea quien sea la contraparte.

Es extraño que el presidente Donald Trump no haya adivinado esto. Quizá su pragmatismo le está fallando. De cualquier manera, una solución pronta y definitiva al problema de la península coreana (desnuclearización total) está lejos de materializarse.

Como otros conflictos internacionales, pronto desaparecerá de los medios de comunicación para recobrar fuerza de nueva cuenta cuando la ayuda internacional –de China principalmente- se termine. Así ha sido y será la historia del conflicto. No verlo así es sólo darle vueltas al asunto.

* Analista Internacionalista

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@adolfolaborde71

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