Feministas imponen agenda a AMLO

El Presidente ha sido cuestionado por la ola de feminicidios y la indignación por crímenes como los de Ingrid y Fátima

Carlos Zúñiga / Acceso libre / El Heraldo de México

Ha ocurrido por primera vez en 14 meses. Un tema que no nació de las mañaneras en Palacio Nacional se ha colocado con fuerza en la agenda y le ha robado el monopolio de la imposición de los asuntos públicos a Andrés Manuel López Obrador.

En los últimos 15 días el Presidente ha sido cuestionado por la ola de feminicidios en el país y la indignación que los crímenes de Ingrid Escamilla y Fátima Cecilia han levantado. Ninguna de las respuestas han servido para calmar la demanda de justicia. Estas reacciones han convertido a un fenómeno presente en el país desde hace más de una década en la gran historia periodística de finales del mes de febrero, desplazando a temas fútiles como la rifa del avión, o trascendentales, como la irresuelta crisis de medicamentos.

El gobierno de López Obrador no ha encontrado la forma de dar cauce a las demandas de mayor seguridad y garantías a las mujeres de país. Respuestas como el decálogo improvisado o la petición de no pintar paredes y puertas sólo lograron aumentar la furia.

Cuesta trabajo creer que teniendo en su gabinete a mujeres como Olga Sánchez Cordero, Luisa Alcalde, o de aliada a Claudia Sheinbaum, no haya una sensibilidad al nivel del tema.

Me quiero aventurar a pensar que las convicciones religiosas del Presidente no le permiten dimensionar el tamaño del llamado que hacen los colectivos feministas.

En una entrevista de hace tres años, el periodista Jorge Ramos le preguntó al entonces precandidato si se consideraba feminista. La respuesta de AMLO fue soy respetuoso de las mujeres… merecen ir al cielo.

Esta semana, ante el planteamento de colectivos de mujeres, el Presidente rechazó que vaya a detener la campaña de moralización del país. Dijo que no renunciará a sus convicciones, que claramente chocan con las libertades femeninas. En un país con una plularidad de creencias, que las convicciones personales del Presidente incidan en las políticas públicas es un tema que nos debe llamar la atención. Sobre todo si esto provoca una minimización de un problema que requiere ser tratado de forma urgente y sensible.

La convocatoria para llevar a cabo un paro nacional denominada #Undíasinmujeres se perfila para convertirse en un éxito. Ante el crecimiento del llamado, esta vez el gobierno federal fue forzado a ponerse en la misma sintonía y ayer se anunció que no habrá represalias para las trabajadoras del sector público que se sumen al paro. Pero esto no será suficiente.

Es cuestión de revisar la historia para constatar que las grandes crisis y su gestión marcan a cualquier gobierno. La tragedia de los feminicidios es una de las que va a marcar a la 4T. A partir de este triste fenómeno las mujeres han logrado arrebatarle al Presidente el monopolio de los temas de conversación. ¿Qué lograrán con esto? Ojalá pronto veamos los resultados. Quizá lo primero sea dejar de buscar soluciones moralinas o justificaciones ideológicas al problema. Ojalá.

POR CARLOS ZÚÑIGA PÉREZ 

CARLOSZUNIGAPEREZ@GMAIL.COM

@CARLOSZUP

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