Fallas de origen…

Meade no va a transferir al PRI sus aparentes atributos, ni va a dejar de ser el partido de militantes disciplinados a una cultura del fraude

Fallas de origen…

Finalmente, en el PRI no se quedaron con las ganas de hacer relucir su máximo atributo, propio de los retrógradas, y el dedazo se impuso para designar a su candidato a la Presidencia de la República, el ya sonado José Antonio Meade Kuribreña.

No solo es deplorable el método, que exhibe la cara más antidemocrática de ese partido, la voluntad de un hombre ante la que nadie se mueve, porque si no, como dijera uno de los máximos exponentes de la operación dedo, Fidel Velázquez, no sale en la foto.

Con el ungimiento de Meade, el PRI y Enrique Peña Nieto creen que un solo hombre, con trayectoria propia, sin aparente militancia, preparado, honesto y que ha salido bien librado de sus responsabilidades en la función pública, podrá aniquilar la imagen corrupta que ha edificado con creces ese partido. Esto en realidad solo confirma que el PRI no solo sigue siendo el mismo de siempre, sino que ha vuelto a sus mejores épocas, a sus rasgos del poder priista, monárquico e imperial, hereditario y unipersonal.

Meade es parte de una estrategia, una necesidad ante el alto porcentaje de rechazo de los mexicanos a todo lo que huela a PRI, pero de origen pierde muchos de sus atributos al hacerse parte del ungimiento vía el dedazo presidencial, y al sumarse a un partido profundamente desprestigiado.

Su pecado original, ser priista aunque no esté registrado en el partido. Su destape, la penitencia que desvela las carencias políticas del PRI.

Me temo que la alquimia no les va a funcionar en este caso. Meade no va a transferir al PRI sus aparentes atributos, ni va a dejar de ser el partido de militantes disciplinados a una cultura del fraude, el partido corporativo que controló todo el movimiento obrero, campesino y popular a costa de sus derechos políticos, para mantener un régimen corrupto, ineficiente y antidemocrático, que siempre ha rechazado a la ciudadanía.

Es paradójico y real, José Antonio Meade es un candidato contra natura al PRI, y el PRI es un partido contra natura a un candidato ciudadano. Esta simbiosis forzada será el error de la estrategia, porque tal candidato no logrará lavar los pecados políticos del partido, y el partido ya de entrada, está transfiriendo sus malévolos vicios al candidato.

Diacrítico: El PRI presume a José Antonio Meade como si sus atributos personales se fueran a transmitir por ósmosis al partido, y como por arte de magia dejar de ser rechazado por la mayoría de los mexicanos. Se equivocan. Meade es la fiel expresión de todo lo que el PRI carece. Fallas de origen, como candidato de este partido todos sus atributos quedan totalmente desnaturalizados y cuestionados, al aceptar el ungimiento del flamígero dedazo.

 

Columna anterior: Entre olas y bolas, Calzada, López y Anaya

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