Extraño desencuentro

Un enfrentamiento entre el gabinete de Seguridad y el fiscal general reventó la presentación de reformas de Justicia

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

Sorpresiva y extraña, sin duda, la forma en que reventó —antes de presentarse siquiera— el paquete de Reformas sobre Procuración de Justicia que iba a presentarse el miércoles pasado en el Senado.

Un desencuentro entre el gabinete de Seguridad y la Fiscalía General de la República, se dijo, fue el que obligó a los autores de las iniciativas a guardar su proyecto, buscar una explicación apresurada frente senadores y medios, y poner buena cara frente a la incómoda situación en que quedaban.

Desconcierto fue lo primero que se impuso.

Distintas filtraciones de documentos habían generado ya malestar y críticas por distintos rumbos, incluida la reunión de Seguridad con el Presidente a las seis de la mañana.

Presidente —advertiría uno de ellos— yo no quiero que pases a la historia como un retrógrada…

En cuestión de minutos, actores importantes salieron a descalificar las reformas que estaban por presentarse ante el Senado de la República y para lo cual se había organizado una ceremonia con invitación a medios.

Para las 10 de la mañana, a su arribo al Senado, la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero declaraba abiertamente que desconocía los términos del paquete que se iba a presentar.

Alfonso Durazo, secretario de Seguridad, ni siquiera hacía acto de presencia, aún y cuando estaba invitado. El presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar, se decía a su vez excluido.

Dado el enrarecido ambiente que se había creado entorno (según la Consejería Jurídica de la Presidencia, los borradores filtrados no correspondían a la última versión que se presentaría), Julio Scherer y el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, reconsiderarían ante el propio Ricardo Monreal la pertinencia de presentar las reformas.

Ésa sería la versión, ayer, del propio Presidente de la Junta de Coordinación Política, pero muy pocos quedarían convencidos con esta explicación de lo sucedido el miércoles pasado.

Dos temas —referían off the record— habrían producido el encontronazo en el gabinete de seguridad y la Fiscalía general de la República: la creación de una superfiscalía, por un lado; y por otro, el que se debilitase —al punto casi de su desaparición— la Unidad de Inteligencia Financiera.

Iniciativas que reflejarían a su vez la división entre dos grupos importantes del gabinete: el eje conformado por Scherer, Gertz, Durazo y Zaldívar frente al de Marcelo Ebrard, Santiago Nieto y Sánchez Cordero.

Monreal evitaría tomar partido. Parlamento abierto, propondría, para cuando las reformas fuesen finalmente presentadas.

Juegos de poder, como quien dice.


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POR MARTHA ANAYA
MARTHAMERCEDESA@GMAIL.COM
@MARTHAANAYA

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