CoBrA: Serpiente de mil cabezas

Es una de las exposiciones más emocionantes de este año, por la curaduría y la influencia que tuvieron estos artistas en mexicanos

Julén Ladrón de Guevara/ Columnista invitada/ Opinión de El Heraldo de México

Por primera vez en México, se exhibe de manera generosa la obra de este grupo que surgió en Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Gracias al apoyo de coleccionistas privados, del Cobra Museum of Modern Art, el Museo Rufino Tamayo y el MAM, podemos disfrutar de 126 piezas extraordinarias. Las pinturas, esculturas, fotografías, revistas y videos que documentan dicho movimiento artístico, estarán expuestos hasta el 12 de abril de 2020, en el Museo de Arte Moderno.

CoBrA: Serpiente de mil cabezas vio la luz en 1948 y su nombre es retomado de la revista precursora del movimiento, formado por las primeras letras de los lugares de origen de sus fundadores: Copenhague, Bruselas, y Ámsterdam. El grupo estaba constituido por el danés Asger Jorn, los escritores belgas Dotremont y Noiret y los pintores holandeses Appel, Constant y Corneille, a los que después se unieron Alechinsky, Bury, Heerup y Bille, entre otros.

Como reacción a los horrores de la guerra, a la Escuela de París y a otras tendencias conservadoras, CoBrA privilegió la utilización de colores vibrantes, de trazos impulsivos y de lo aparentemente irracional, al considerar que la sensibilidad artística tenía sus propias reglas. Ellos apostaron por un desarrollo creativo más impulsivo, llamando a la revolución desde el arte, manifestándose en contra de las reglas académicas y de los mandatos conservadores de la burguesía, que eran limitantes de la libertad.

A todos los unía también un enfoque común sobre las tendencias del expresionismo, el surrealismo y la abstracción; sin embargo, pronto surgieron problemas irreconciliables. Entre otros desacuerdos, los franceses estaban enfocados en la teoría y los nórdicos apostaban más por un arte experimental al servicio de las masas, así que después de varias discusiones y separaciones entre los miembros, CoBrA se disolvió en 1951.

En palabras de Stefan van Raay, director del CoBrA Museum of Art: Probablemente éste fue el último movimiento cultural de Europa. Más de 10 países y de 60 artistas fueron parte de este movimiento, que duró solamente tres años. Éste fue un grupo que puso la experimentación, tanto conceptual como material, en el centro. Tomó inspiración a partir del subconsciente de dibujos infantiles, del arte hecho por gente con enfermedades mentales, del arte proveniente de África y Asia y del llamado arte primitivo, además de haber buscado crear su propia mitología.

CoBrA sentó las bases para un discurso narrativo distinto en la pintura de su convulso tiempo cuando, para reconstruirse, debían expresarse a través de todos los lenguajes posibles, que de no existir, había que inventarlos. Por ello, el ejercicio del arte de la posguerra europea fue vehículo de liberación, de nuevos parámetros de evolución creativa y de referencia para el arte moderno mexicano, y también por ello nuestro país, es una de las mil cabezas de esta efímera serpiente.

POR JULÉN LADRÓN DE GUEVARA
CICLORAMA@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@JULENLDG


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