Evo hunde a Evo

Bolivia ha vivido muchos golpes de Estado, tanto antes como después de la Revolución de 1952, con el entonces presidente Víctor Paz Estenssoro

Ricardo Pascoe
Ricardo Pascoe / Mirando al otro lado / El Heraldo de México

Quienes han vivido los golpes de Estado en Bolivia de Hugo Banzer, René Barrientos, Juan José Torres y otros, saben lo que es un golpe de Estado. La gente no andaba por las calles protestando, incluso frente a oficinas públicas, o impidiendo la circulación de vehículos y transportes vitales para la economía, como el abasto de gasolina y víveres para la población, bloqueando carreteras y vías vitales de circulación.

En un golpe de Estado real hay toque de queda, rondines del ejército con órdenes de disparar y el apresamiento masivo de opositores políticos, activistas y ciudadanos en general. Incluso, se reportan masacres con municiones vivas. Ese es un verdadero golpe de Estado.

Bolivia ha vivido muchos golpes de Estado como país, tanto antes como después de la Revolución de 1952, con Víctor Paz Estenssoro. En total ha tenido 88 gobiernos, entre constitucionales, interinos y de facto.

Lo que Bolivia vive hoy es, por desgracia, la repetición, simple y compleja, de su historia.

Un gobierno interino ha ocupado el lugar de un presidente, ahora ex presidente, Evo Morales, quien cometió el error de todos los poderosos: pensar que solo él era capaz de gobernar el país, y nadie más. Y de querer convertir su estancia en el poder en un apostolado.

El líder de la revolución boliviana de 1952 pensó lo mismo y fue removido del poder. Los militares dominaron la escena política durante años, unos de extrema derecha y otros de extrema izquierda. Vino la época de el Che Guevara y la lucha armada en América Latina. Justamente porque Bolivia había vivido una revolución agraria en el ´52, que también nacionalizó la industria minera, es que el Che pensó que Bolivia era el lugar ideal para empezar lo que soñó, sería el inicio de una gran guerra popular-socialista contra el capitalismo en América del Sur.

Pero se equivocó, pues pensó que el espíritu revolucionario y socialista acompañaba al campesinado y los mineros bolivianos. Y no fue así.

Un manifiesto de la nación Qhara Qhara criticó duramente a la gestión de Evo Morales, explicando las razones de su incorporación a las filas de la oposición.

Un día después de las elecciones, repletas de irregularidades y con fuerte olor a fraude electoral, la nación indígena Qhara Qhara le exige a Morales que llame a nuevas elecciones nacionales, pero además le dice que deje de enviar indígenas como carne de cañón para respaldar sus intereses y que deje de sembrar odio entre el campo y la ciudad, durante las manifestaciones.

Señor Presidente: desde el fondo de nuestro corazón y con gran pesar te decimos dónde te perdiste porque no vives dentro de los preceptos ancestrales que dice que debemos respetar el muyu: SOLO UNA VEZ DEBEMOS GOBERNAR. ¿Por qué has prostituido a nuestra Pachamama, por qué mandas a quemar la Chiquitanía, por qué maltrataste a nuestros hermanos indígenas en Chaparina y en Tariquía?

Este manifiesto era un duro golpe para Morales pues esa Nación lo había apoyado durante años.

Ya refugiado en México, y protegido por el gobierno de la cuarta transformación, Evo Morales responde a la nación Qhara Qhara, desafiante: No me arrepiento de haber querido gobernar 20 años. Esperaba llegar hasta el año 2025, porque era una fecha emblemática del Bicentenario de la fundación de Bolivia y habría completado el ciclo de la transformación política y económica del país.

Las mismas palabras las ha expresado el presidente Andrés Manuel López Obrador sobre su propia presidencia en México: En un año habré completado la transformación política y económica de México.

En el país, Evo Morales ha sido recibido por la cuarta transformación y seguidores, como un demócrata y héroe caído y victimizado por Estados Unidos y la Organización de los Estados Americanos (OEA), expulsado del poder por un golpe de Estado.

Pero la mayoría de los mexicanos considera, según la encuesta levantada por Gabinete de Comunicación Estratégica, que Evo Morales es un dictador que abandonó a su país en una situación desastrosa. La opinión está dividida acerca de la conveniencia de haberle respetado la tradición mexicana de asilo (42.4% a favor, 43.5% en contra), mientras un 49.6% opina que debiera refugiarse en otro país, y un 26.8% considera que puede permanecer en México. Un 48.8% de mexicanos consideran que AMLO hizo mal en otorgarle asilo a Morales, y 39.1% apoya la decisión.

Es inocultable la rebelión social en Bolivia contra Evo por sus errores, los mayores siendo haber gobernado polarizando la sociedad, atizando enfrentamientos y considerándose indispensable, de tal suerte que cuando cayó, el péndulo giró duramente a la derecha. Los errores cuestan.

En México, mientras tanto, más les vale a varios recapacitar sobre las consecuencias de repetir el modelo de gobernanza de Evo Morales, aquí.

POR RICARDO PASCOE
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@RPASCOEP

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