¿Evangelización en la TV pública?

Si Juárez viviera, le aventaría el control remoto al televisor; lo cierto es que ya existen señales dedicadas a la religión

Gabriel Baducco / Así de sencillo / Heraldo de México
Gabriel Bauducco / Así de sencillo / Heraldo de México

Todo empezó cuando, hace poco menos de un mes, el presidente López Obrador escribió un tuit en el que decía: recibí a pastores de la comunidad evangélica, igual que lo hago con católicos, judíos, personas de otras religiones, ateos, no creyentes, librepensadores. En un país plural, la mayoría coincidimos en que se necesita buscar el bienestar material y del alma. Hasta ahí, ¿alguien tiene algo que criticar?

El revuelo empezó cuando Arturo Farela, presidente de Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice) reveló que AMLO dio instrucciones a Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, de analizar una iniciativa de reforma a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, para que las iglesias puedan tener canales de televisión y radio pública, con el objetivo de que se difundan valores morales.

Se sabe que en el encuentro habrían estado María Luisa Albores, secretaria de Bienestar, Rabindranath Salazar, director del Banco del Bienestar y Jorge Alcocer, secretario de Salud pública, para acordar su participación en la campaña de combate al consumo de drogas. ¿Algo que criticar? Pues ya verán. Verónica Juárez, diputada del PRD, se quejó ante los medios: pretender fortalecer a las iglesias y abrirle espacios públicos no sólo viola la ley, sino que busca construir acuerdos con ellos con fines electorales. ¿Será? El acarreo religioso con fines electorales no es nuevo en México, con todo y su laicidad institucional, pero siempre había sido más o menos velado. Bueno, ni tanto: les recomiendo leer El Sinarquismo, el Cardenismo y la Iglesia, escrito por Jean Meyer.

Parece que la idea general apunta a que todas las expresiones religiosas tengan un canal público (todas en uno, se entiende hasta el momento). Estaríamos hablando de una especie de evangelización por TV pública abierta. Benito Júarez le aventaría el control remoto al televisor. Sólo para condimentar el argüende: Farela, de Confraternice, hizo un llamado a que los mexicanos sigan el ejemplo de López Obrador: un hombre de una sola mujer tal y como lo indica la Biblia. Lo cierto es que ya existen señales de televisión de paga, y desde luego muchos portales en la democrática web, dedicados al contenido religioso.

El punto aquí está en la participación del Estado y en un asunto que no ha sido aclarado. ¿Estamos hablando de concesionar una frecuencia o de abrir un canal? No es lo mismo. La frecuencia, aunque se trata de una concesión estatal, no tiene un costo de operación para la sociedad mexicana. A un canal de televisión público, en cambio, hay que operarlo, sostenerlo, ponerlo al aire. Todo eso cuesta y se paga con dinero del Estado.

Así de sencillo.

OJO CON ESTO: El chiste se cuenta solo. La senadora panista Indira de Jesús San Román dijo que de no contemplar todos los pormenores en el asunto del canal para asociaciones religiosas, se podría violar la Constitución y la ley en la materia. El nombre de la senadora, repito, es Indira de Jesús San Román.

 

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@gabrielbauducco

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