Estancias infantiles, sí

“Acumular poder en manos del gobernante, abre la puerta a la tiranía, al constituir a aquél en dispensador de los bienes y arrebata los derechos de la familia”. Carlos Castillo Peraza

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Juan Carlos Romero Hicks / Diputado Federal PAN

Uno de los temas que más ha molestado a la sociedad es la injustificable reducción de 50 por ciento al presupuesto del Programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras.

El gobierno federal se ha justificado con el argumento de siempre: la corrupción invisible que orilla a hacer cambios que afectan a cientos de miles de mexicanos, pero que no puede señalar a un solo responsable ni busca la justicia. Excusa que sirve para ocultar la ocurrencia o el error, pero que no limita las consecuencias ni soluciona los problemas.

El programa de estancias llevaba 11 años funcionando y ha atendido a más de 3 millones de niñas y niños. Inició en 2007 con el nombre de Programa de Guarderías y Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras, y en 2009 se removió el concepto de guarderías, ya que son muy diferentes en su operación y objetivos.

En 2018, las estancias infantiles atendieron a más 300 mil niñas y niños, y generaron más de 70,000 empleos. El programa se puede calificar como exitoso porque responde a una necesidad y cumple el objetivo de disminuir la vulnerabilidad de los hogares en los que el cuidado de los hijos recayera en una madre trabajadora, estudiante o un padre solo.

Lo evidente es que la reducción presupuestal afecta de forma directa los derechos de las niñas y niños, y el derecho, principalmente de las mujeres, a la libertad laboral. Las estancias son la forma más económica que tiene el Estado para atender a los menores, ya que el costo por niño en una guardería del IMSS es más de cuatro veces mayor y en las guarderías del ISSSTE es alrededor de seis veces mayor, además, tres de cada 10 están en municipios pobres. Sin menospreciar que pudiera tener razón el gobierno y exista corrupción en 7 por ciento de las estancias, no hay justificación para afectar al otro 93 por ciento, en donde se atiende a más de 280 mil niñas y niños.

El Presidente de la República reviró diciendo que las estancias eran parte de la concepción neoliberal de privatizarlo todo y que los recursos ahora se entregarían directamente a las madres trabajadoras. La solución propuesta no es una solución, es una ocurrencia más que va a traer nuevos problemas colaterales. Los países que subsidian a las familias para tener hijos suelen cumplir dos aspectos: ser de primer mundo y estar viviendo un envejecimiento de su población sin relevo generacional, situaciones que no responden a la realidad de México.

Acción Nacional durante sus 80 años de existencia ha sido un constante promotor de la institución de la familia y de las políticas públicas que la protejan, como es el caso del programa de estancias infantiles. Vamos a seguir insistiendo en que se restituya el presupuesto y que se escuche a las personas afectadas, porque un gobierno que no está dispuesto a escuchar y a cambiar de rumbo ante el evidente error, es un gobierno que ya cayó en el soliloquio y en la soberbia.

 

Coordinador del PAN en diputados

@jcromerohicks

 

 

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