Estados Unidos y China… la diferencia

Hace 20 años, la entonces secretaria de Estado Madeleine Albright definía a su país, Estados Unidos, como "la nación indispensable"

Estados Unidos y China… la diferencia

Hace 20 años, la entonces secretaria de Estado Madeleine Albright definía a su país, Estados Unidos, como la nación indispensable.
Eran los días en que Francia se quejaba del hegemón estadounidense, sin un competidor que limitara su poderío militar ni económico; la Unión Soviética tenía poco de haberse disuelto y Rusia estaba en crisis. La Unión Europea parecía de capa caída y China comenzaba lo que luego sería una formidable apertura comercial y el mundo en general parecía entrar en una era de neoliberalismo económico indiscutible.
Veinte años, después las cosas parecen haber cambiado. Tanto, que puede hablarse de otro mundo.
Por un lado, Estados Unidos entró en lo que parece como una crisis que periódicamente los lleva a cuestionar su papel en el mundo y quejarse de hallarse en desventaja, incluso cuando se trata de un sistema internacional creado por ellos mismos, donde inventaron los términos e impusieron las reglas.
Por su parte, la República Popular de China, que durante décadas había continuado una larga tradición de introversión y búsqueda de autosuficiencia, salió literalmente al mundo y en pocas décadas se estableció como la segunda potencia económica del planeta.
Correctas o no, las interpretaciones señalan un enorme contraste entre la retórica de un presidente Donald Trump, que abandonó el intento de crear una zona de libre comercio del Pacífico y se queja de que el mundo se aprovecha de Estados Unidos, y las audaces formulaciones del presidente Xi Jinping, que prácticamente anunció que China está lista para hacer negocios con quien quiera hacerlos.
Lo menos que se puede decir es que parecen las palabras del dirigente de un país que trata de aferrarse a lo que tiene o cree que tiene, y las del líder de una nación ansiosa de dejar su huella y hacerse sentir en el mundo.
Lo cierto en todo caso es que nada en el mundo es tan simple y mucho menos tan claro. La economía estadounidense es de lejos la mayor del mundo. China, con toda su potencialidad, aún debe cubrir terreno antes de colocarse a su nivel.
Pero también es cierto que Estados Unidos llegó a donde está gracias a una gama de factores que entre otros, incluyeron su mercado interno y su expansión económica internacional. Y que ésos son pasos que China parece tratar de cubrir de forma acelerada.
China es una civilización milenaria. Probablemente el único país que puede referirse a su pasado en forma ininterrumpida. Fue también un país aislacionista, tanto ,que mientras en el siglo XIX era el país más rico del mundo, en ese mismo siglo era también una nación débil y retrasada debido a su encierro.
El aparente retroceso estadounidense y el final del encierro chino coinciden y fueron un contraste brutal en la pasada reunión del grupo Asia-Pacífico de Cooperación Económica (APEC) en Vietnam.

 

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