Estados panistas, en la mira de Morena

En 2019 hay elecciones en todos sus bastiones y el temor del PAN es que Morena le quite Baja California

Raymundo Sánchez  / Periscopio / Heraldo de México
Raymundo Sánchez / Periscopio / Heraldo de México

Preocupado en serio por mantener la unidad del partido, el panismo en su conjunto, salvo excepciones, está dispuesto a olvidar las diferencias internas que lo resquebrajaron en la pasada elección presidencial, pues sabe que aún puede perder más.

En 2019 hay elecciones en todos sus bastiones y el temor real del PAN es que el efecto López Obrador los despoje de la gubernatura de Baja California, los congresos de Quintana Roo y Tamaulipas, y las 39 alcaldías de Durango y las 11 de Aguascalientes.

Hay motivos de sobra para ese miedo. En la elección del 1 de julio pasado, el ahora Presidente electo ganó con 63.1% en Baja California; en Quintana Roo, con 67.13%; en Tamaulipas, con 47.8%; en Durango, con 46.1%; y en Aguascalientes, con 39%.

Más aún, inquieta a los panistas no sólo que, a partir del 1 de diciembre, cuando asuma la primera magistratura del país, López Obrador tendrá superdelegados en las 32 entidades, que controlarán los recursos del gasto social, sino que el propio tabasqueño se mantendrá en giras constantes, reforzando su estructura electoral. Por eso los cabildeos y acuerdos en el partido azul, para que, en noviembre, Marko Cortés y Héctor Larios asuman la presidencia y secretaría general del partido, respectivamente, con el mayor consenso posible. Ya tiene la venia de los gobernadores y de los grupos fieles a Ricardo Anaya. A Manuel Gómez Morín, quien intenta competir por la dirigencia panista y, junto con Ernesto Ruffo, tratan de deslegitimar el acuerdo Cortés-Larios, lo quieren marginar con la intención de que tome el camino de Margarita Zavala. Y del lado morenista van por todo. El delegado de AMLO en Baja California, Jaime Bonilla ya se ve, con un año de anticipación, como el futuro gobernador de ese estado, actualmente gobernado por Francisco Vega. En el resto de las entidades en las que habrá elecciones el próximo año, el nuevo partido busca la hegemonía total: carros completos en congresos y ayuntamientos. Sabedores de que la caballada está flaca en el PAN y de que la popularidad de su líder no decae ni con errores garrafales, la ola morenista está convencida de que el panismo será borrado del mapa político.

EN EL VISOR: Aliados incómodos pasan la factura al próximo Presidente de México. Por un lado, la CNTE revienta a sillazos los foros educativos porque quiere mantener la nómina magisterial en manos de los estados y que no la centralice la Federación.

Por otro, los macheteros de Atenco blanden sus machetes oxidados frente al futuro secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú. Les prometieron que echarían abajo el NAIM, lo cual cada vez se ve más lejos. Lo peor es que no hay operadores en el equipo de López Obrador que puedan controlar a estos grupos que, desde ya, son considerados una amenaza para los planes de la llamada Cuarta Transformación.

 

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@R_SANCHEZP

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