Ésta no es una defensa de Rosario Robles

Delgadillo ignoró que podía ordenar varias medidas para evitar que Robles huyera

Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México
Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México

Le propongo hacer un ejercicio. Supongamos que tiene el infortunio de tener que acudir a un juez por un asunto donde usted es la víctima. Pensemos que todos los elementos de prueba están claramente a su favor. Sin embargo, de pronto, el juez hace comentarios fuera de lugar, burlones y sarcásticos, en los que muestra cierta parcialidad en su contra. Y aún más, en cierto momento, el juez le dice a los abogados de su contraparte qué hacer para defenderlo mejor.

Sería un gran escándalo y, probablemente, una ilegalidad, ¿no cree usted? Bueno, pues eso mismo hizo el juez federal Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, quien vinculó a proceso a Rosario Robles Berlanga, acusada de dos delitos de ejercicio indebido del servicio público.

Pero eso no es todo. El juez Delgadillo Padierna, además de su evidente hambre de reflectores, se excedió en sus atribuciones. El ejercicio indebido del servicio público no es un delito considerado grave, es decir, no amerita prisión preventiva oficiosa. Sin embargo, el juez se extralimitó al decidir el encarcelamiento de Rosario Robles, porque sus argumentos fueron francamente débiles.

El juez dijo que Robles no acreditó arraigo en la ciudad, porque presentó una credencial del INE con domicilio en Coyoacán y una licencia de conducir con domicilio en Polanco. El juez no tomó en cuenta que ella acudió —dos veces— a comparecer al juzgado, aún cuando en la primera cita se encontraba fuera de México y regresó para enfrentar a la justicia.

Delgadillo Padierna ignoró también que podía ordenar varias medidas cautelares para evitar que Robles huyera. Pudo decidir retirarle el pasaporte para que no saliera del país; también pudo haberle prohibido abandonar la Ciudad de México. Incluso, prisión domiciliaria y vigilancia de sus movimientos a través de un dispositivo electrónico. El juez pudo haber escogido cualquiera de esas medidas cautelares, en teoría las más benévolas. Pero se fue al otro extremo y ordenó la más extrema: prisión preventiva justificada.

No quisiera pensar que la actuación del Juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna estuvo torcida, sólo cito algunos datos personales. Su actitud brusca y hasta grosera despierta suspicacias si tomamos en cuenta que es sobrino de Dolores Padierna, esposa de René Bejarano.

Tiene en su escritorio casos tan delicados e importantes como el de Emilio Lozoya y Carlos Ahumada Kurtz. Sí, el mismo Carlos Ahumada, expareja de Rosario Robles, que grabó la entrega de varios fajos de dólares a René Bejarano, conocido desde entonces como El Señor de las ligas, quien pasó unos años en la cárcel por ese hecho. Ambos, Bejarano y Padierna, son viejos enemigos políticos de Rosario Robles y, no lo dude usted, tienen sed de venganza.

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POR ALEJANDRO CACHO

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@CACHOPERIODISTA

edp

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