Tic tac tic tac

Muchas decisiones del proceso para sacar a las víctimas de edificios derrumbados se detienen o complican por la desconfianza


Ya huele mal entre los escombros de las ruinas de Álvaro Obregón 286, lo percibieron los rescatistas. Han pasado seis días del temblor que colapsó el edificio, cuatro días tardaron en entrevistar a los sobrevivientes y familiares para determinar que haya entre 40 y 50 personas dentro.

Había tres españoles dentro de ese inmueble, eso motivó el arribo de una brigada que vino desde su país para el rescate; también se encuentran ahí los israelíes que llegaron solo por ayudar, con una larga experiencia sobre sus hombros.

Muchas decisiones del proceso para sacar a las víctimas de edificios derrumbados se detienen o complican por la desconfianza.  Por un lado una sociedad espontánea, en otro militares y marinos, luego el Gobierno de la Ciudad de México, Cruz Roja, topos, brigadas internacionales, nadie coordina del todo, pero hay un hilo de coincidencia: la solidaridad.

No es fácil dar instrucciones de manera vertical cuando la presencia oficial proporcionalmente es de 20 frente a 80; el problema es que ni las autoridades civiles o militares son capaces de ponerse al frente, como ocurre en otras entidades en caso de emergencia

Hay cuadras cerradas alrededor del edificio de Álvaro Obregón, familiares de desaparecidos en casas de campaña, muchísimos voluntarios que esperan su turno para entrar a la remoción de escombros, los que llevan agua y comida, o los que organizan los centros de acopio.

La noche del sábado fue al lugar Luis Serna, algunos pensaron que iba a dirigir el proceso de rescate, no fue así, le dieron información minuciosa de lo que se estaba haciendo y eso detuvo por un tiempo las labores. Lo mismo ocurrió en el edificio de Laredo hace unos días, ahí llegó Luis Felipe Puente, titular de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación. No existe una línea de mando para las labores de rescate, como en otros países.

A LA VUELTA

Comunidad universitaria al pie del cañón. La fila de voluntarios nunca está vacía, a su lado sobre cartón escribieron “Si se roban un camión mandamos otro. Somos más los buenos”, se trata del Centro de Acopio instalado en el estadio de futbol de la UNAM, ahí llegan autos, camiones, gente a pie o en moto, hasta trailers para apoyar a los damnificados por el sismo del 19 de septiembre.

La cadena humana recibe de todo, comida, agua, medicinas, cobijas, pañales, papel de baño, picos, palas, carretillas, alimento para perros, los donadores se ganan un Goya de los universitarios por su solidaridad.

Los túneles para ingresar al estadio se convirtieron en bodegas para separar el apoyo y poder hacer la distribución. Niños, jóvenes, adultos, todos cooperan, corren, cargan, como una maquina de reloj, con engranajes que se encuentran y hacen que las manecillas de la solidaridad y el compromiso giren correctamente.

La entrega de tanta la gente para apoyar a los damnificados de la ciudad, de Morelos, Oaxaca, Chiapas, confirma el mensaje de los universitarios: “Somos más los buenos”.

 

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