Escocia… la secuela del Brexit

La preocupación por la salida de la UE tiene que ver con la que ven como imposición contra sus esfuerzos

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

Hace poco más de tres años, en junio de 2016, la mayoría de los escoceses votó por quedarse en la Unión Europea, pero una mayoría de los ingleses, el grupo dominante en el Reino Unido de la Gran Bretaña, optó por la salida.

Desde entonces el gobierno escocés, favorable a la independencia por cierto, ha buscado lo que la organización de análisis Geopolitical Futures define como forja de una política exterior independiente, tal vez en previsión del nuevo referendo sobre su propia permanencia en el Reino Unido, en 2020.

Para los escoceses, en especial el sector más afín a la independencia, la preocupación por la salida de la UE tiene que ver con la que ven como imposición, y el Brexit se avecina contra su voluntad y sus esfuerzos.

Según Geopolitical Futures, lo que preocupa a los líderes escoceses es que el país pierda su carácter distintivo a medida que Reino Unido se concentre más en sus asuntos internos.

El tema va más allá: sólo cinco días después del voto de Reino Unido para abandonar la UE, la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, viajó a Bruselas, sombrero en mano y a nombre de un país que votó abrumadoramente (62/38) por la permanencia en el bloque.

De acuerdo con el reporte, Sturgeon fue a Bruselas en busca de apoyo para mantener a Escocia en la Unión, pero con poco éxito en ese entonces.

La UE no estaba dispuesta a abrir una caja de Pandora de disputas territoriales europeas al dar a Sturgeon ningún apoyo público, recordó el grupo al evocar problemas como el de Cataluña, en España, —el gobierno español despidió recientemente a uno de sus cónsules que dijo al diario The National que el país no bloquearía la entrada a la Unión de una Escocia independiente—.

Las cosas parecen haber cambiado. Tanto, que durante la visita más reciente de Sturgeon a Bruselas, el mes pasado, se reunió con Michel Barnier, negociador de la UE para el Brexit, y con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, sobre sus esfuerzos para mantener a Reino Unido en el mercado único de la UE y sus planes de un segundo referéndum sobre la independencia de Escocia.

Más aún, se reportó luego un discurso desafiante en el que reiteró la vocación europeista de su país: Escocia es, siempre ha sido y siempre será una nación europea. La UE, por su parte, parece más abierta al acercamiento con Glasgow.

Obviamente, Londres no ha recibido bien las acciones de Sturgeon y el ministro de Relaciones Exteriores británico, Jeremy Hunt, anunció que su oficina ya no daría apoyo a sus viajes. Que Hunt sea candidato al liderazgo conservador y a primer ministro británico, añadió interés a la polémica.

Pero el debate debe considerar que para cualquiera de las partes hay un interés mayor: juntos o separados Inglaterra y Escocia son parte de la misma isla y tienen una relación económica, social y política íntima, que seguirá adelante de una u otra forma.

POR [email protected] 

@CARRENOJOSE1

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónGerardo Rodríguez / Cuarto de Guerra  /  Heraldo de México

Acostarse con el enemigo