Es Trump, puro circo y no pan

Lo importante de la semana pasada en la relación entre los dos países es que el gobierno mexicano dejó la impresión en Washington que había escuchado...

Armando Guzmán /  El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México
Armando Guzmán / El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México

Hoy voy a empezar con una confesión; todas las mañanas, mientras manejo de mi casa en Virginia a mi oficina en Washington DC me divierto preguntándome dos cosas: ¿qué irá a decir o a twittear Donald Trump hoy? Y sobre todo, ¿cuánta gente irá a tomarlo en serio?

Si usted considera esto mismo hoy lunes, va a compartir con millones de personas un enorme sentimiento de exasperación, que va más allá de sólo pensar: Este tipo… ¡es un idiota!

La exasperación es no saber si la respuesta correcta es, si hay que tomarlo en serio sino; ¿si estamos tomando en serio a alguien que esta mal de la cabeza?… y al pensarlo la respuesta se hace cristalina y clara como el agua. Sí, hay que tomarlo en serio precisamente por eso, porque no sabemos si en un momento de locura podría terminar causando daños y pérdidas como los de diciembre y enero cuando este presidente cerró partes de su gobierno por 35 días.

Ésa fue seguramente la consideración que el gobierno de México ponderó, para creer lo del cierre de la frontera, a pesar de que en cortito la gente de la Casa Blanca le había confiado a los de Palacio Nacional y a los que despachan en la Cancillería, que el famoso cierre no ocurriría.

Aun así, lo más importante de la semana pasada en cuanto a la relación entre los dos países es que el gobierno mexicano dejó la impresión en Washington que había escuchado lo que Estados Unidos le demandaba y por eso había puesto con la pena los intereses económicos de los mexicanos por delante, y no los intereses económicos individuales de los centroamericanos que usan al territorio mexicano como un trampolín a Estados Unidos.

El gobierno de México no estuvo sólo, también le creyeron a Trump las cámaras de comercio, las cámaras industriales de los dos países, los fabricantes de automóviles, los fabricantes de partes automotrices y los exportadores y los importadores. Bueno, hasta la gente protestando contra la visita presidencial a Calexico el viernes, lo tomó en serio.

Claro que es difícil pensarlo viendo a tanta gente congregada junto a los nuevos outlets en la misma frontera entre las dos californias, que divertida esperaban ver a Donald Trump en persona, y que se tuvo que contentar con sólo ver de cerca a la enorme caricatura volante del bebé Trump, vistiendo pañales, pelo anaranjado y expresión desquiciada.

Calexico y Mexicali son ciudades hermanas y la gente en las dos esta convencida de que esa unidad hace prospera a sus economías. Lo mismo piensa la gente de Laredo y Nuevo Laredo que en noviembre me dijeron que no aceptaban las divisiones sembradas por Trump, porque estar unidas con sus vecinos, a sus habitantes les da fuerza.

Y así en El Paso y Juárez, y en San Diego y Tijuana, Columbus y Palomas, MC Allen y Reynosa, hasta Brownsville y Matamoros. Estar unidos, tener economías interdependientes, es lo que hace a la frontera tan económicamente relevante.

Ahora sólo pregúntese, ¿qué pasaría, si Trump tomara esto en serio también?

*Periodista

Por ARMANDO GUZMÁN

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@armandoreporta

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