¿Es suficiente una invitación del Presidente para construir infraestructura?

Hay algunas empresas asomadas para participar, pero el discurso del sector infraestructura y turismo sigue siendo antagonista de un gobierno que ya demostró que no va a recular en las decisiones

Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México
Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México

En tiempos de México y en terreno de la #4T llegó el momento de pasar de lo prometido en palabras a las acciones con resultados.

Clave es la promesa del presidente Andrés Manuel López Obrador de separar el poder político del económico.

Tránsito muy complejo que está generando, con y sin justificación, suspiros y heridas entre el poder económico y al mismo tiempo esperanza para los ciudadanos: caldo de cultivo perfecto para que cualquier error pueda ser el origen de una catástrofe que no conviene.

¿Cuál es la ecuación que lo provocaría? Empresarios e inversionistas locales y/o globales que, guiados por la duda de los resultados, continúen caminando por una ruta que el Presidente ha declarado clausurada; un mercado interno, personas y consumidores positivos de las acciones del presidente; y decisiones del poder político basadas solamente en parte de la realidad.

¿Qué ofrece el gobierno como vacuna? Terminar con la corrupción, discursos sobre lo que se debe hacer, algunas acciones en proceso y un porcentaje del presupuesto requerido para la obra de infraestructura o acción.

Por su parte, la iniciativa privada no está todavía enviando suficientes señales que muestren que están participando y contribuyendo a esta separación.

¿Es exitoso y viable el modelo #4T? La respuesta no la sabremos si no participa el resto de la sociedad.

Para muestra un botón: ahí tenemos el Tren Maya que lleva Rogelio Jiménez Pons de Fonatur y que es el vehículo que está usando el presidente para llevar desarrollo al sureste.

En ese proyecto, el gobierno pondrá alrededor del 10 por ciento de la inversión que asciende a aproximadamente 150 mil millones de pesos, también participan la academia y los ejidatarios quienes por poner sus tierras recibirán acciones.

Está claro que hábilmente el gobierno pone la tarea del éxito del proyecto en la iniciativa privada.

Hay algunas empresas asomadas para participar, pero el discurso del sector infraestructura y turismo sigue siendo antagonista de un gobierno que ya demostró que no va a recular en las decisiones.

¿Se quieren subir al barco? o ¿seguirán jugando un papel distinto al que les ha pedido el Presidente?

Carlos Salazar, nuevo presidente del Consejo Coordinador Empresarial, dejó claro en su discurso de toma de protesta que está hablando en el mismo idioma que el presidente Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, los empresarios que lo arropan parecen no haberse subido todavía en ese mismo barco.

Hay mucho por hacer, no solo en las acciones o las inversiones, sino en comprender que para que pasen las cosas no tenemos que esperar una reunión con el presidente, tenemos que subirnos a la 4T en el dicho y en el hecho.

¿Estamos listos para apostar por la separación del poder político del económico, aunque no estemos de acuerdo?.

 

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@osandovalsaenz

 

 

 

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