Es hora de gobernar

En México, los gobiernos no gobiernan, sino que transan, apaciguan, cooptan y toleran. Ese vicio de tantas décadas ha dejado sin la capacidad institucional para combatir la inmigración

Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México
Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México

Hay una gran diferencia entre construir un muro en las zonas remotas de nuestra frontera y cerrar los 330 puertos de entrada de la frontera más cruzada del mundo. Lo primero es dañino, y una a mala señal, lo segundo es catastrófico para la economía de México, y para las comunidades fronterizas de ambos lados que dependen del intercambio de bienes y personas.

Para evitarlo, el gobierno mexicano tendría que controlar su territorio, cosa que ningún gobierno en los últimos 30 años ha podido hacer. En México los gobiernos no gobiernan, sino que transan, apaciguan, cooptan y toleran. Ese vicio de tantas décadas nos ha dejado sin la capacidad institucional para combatir tanto la ola de violencia, como la inmigración indocumentada.

Para el actual Presidente de los Estados Unidos, al igual que el aproximadamente 40% de la población americana que él representa, todo lo que viene de México, y de los países mexicanos en América Central, es indeseable. Toda su gente, todos sus bienes, y obviamente sus drogas y criminalidad, todo es indeseable. Independientemente de los despotriques, la tolerancia histórica a la migración morena se ha terminado, por lo menos para los próximos dos o seis años que le quedan a la actual administración americana. México tendrá que responder, o ser golpeado en el plexo solar de su economía.

Algo que nadie ha resaltado es la enorme suerte de que la migración de hoy no es mexicana, sino extranjera. Eso da un margen más amplio de maniobra, ya que a los ciudadanos no les puedes limitar su libertad de tránsito por todo el territorio, incluyendo sus límites. El que sean centroamericanos te da muchas más opciones.

¿Qué tendrían que estar haciendo hoy? Primero, aceptar que ya no puede permitir la transmigración. Segundo, para ser congruente con sus valores, México tendría que estar negociando obtener el estatus de tercer país seguro para reducir el incentivo de cruzar por México, pero ofrecer a los hermanos centroamericanos una salida. Tercero, negociar con Estados Unidos apoyo tecnológico y logístico para poder de una vez por todas desplegar una fuerza nacional de control territorial con dispositivos que lo aseguren. Podría ser la nueva Guardia Nacional, sólo que con atributos de policía migratoria, también, lo cual implicaría salarios y capacitación de primera. Cuarto, establecer un mecanismo ágil de procesamiento de peticiones de asilo, procesos de repatriación inmediata para los que no cumplen, y una radical ampliación de la capacidad carcelaria del país. Eventualmente, habrá que sanar heridas sociales, pero lo primero es capturar y neutralizar los agresores de la sociedad; un grupo que incluye al crimen organizado que también maneja la migración.

México se había acostumbrado a un EU tolerante, relativamente, a su migración y a un discurso de corresponsabilidad respecto a todos los demás temas. Eso ya se acabó. Mi mayor temor es que la clase gobernante se sienta tan derrotada en temas de gobernanza básica, que no se dé cuenta que tiene recursos y talento de más para lidiar con estos problemas. Si no lo hace, estará sacrificando al país entero ante su ineptitud derrotista heredada.

 

Por AGUSTÍN BARRIOS GÓMEZ

@AGUSTIN BARRIOSG

 

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