Entre padrotes, payasos y stripers

Peleas, escándalos y pifias han marcado el arranque de la LXIV Legislatura

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Diputados y senadores están a punto de cumplir un mes de haber asumido el cargo y, por encima del trabajo legislativo, lo más sobresaliente del Honorable Congreso de la Unión son las divisiones.

Ya nos quedó claro que la alternancia no es sinónimo de avance democrático ni de un cambio en el ejercicio parlamentario.

Por el contrario, los hechos sólo dejan ver que hay un retroceso significativo en esto de la civilidad política.

Un día sí y el otro, también, nuestros legisladores se empeñan en ver quién hace el mayor escándalo del momento.

No importa si son de Morena, del PES o del PAN, lo que han demostrado es ignorancia, mezquindad y poco o nulo respeto por la embestidura. El caso más reciente es el del senador panista Ismael García Cabeza de Vaca, quien en plena sesión fue sorprendido pidiendo vía Whatsapp el teléfono de un padrote para contactar a una supuesta scort.

Otro caso es el de la senadora Marybel Villegas, de Morena, quien apareció en una entrevista televisiva portando reloj y collar de famosa marca de lujo, a pesar de la austeridad que ha proclamado el Presidente electo.

Por otro lado, en San Lázaro se armó tremenda zacapela por el reparto de las comisiones, tanto que Morena y el PES, antiguos aliados, ventilaron, una vez más, sus diferencias públicamente.

A Encuentro Social le habían otorgado la presidencia de la Comisión de Cultura; sin embargo, el diputado morenista Sergio Mayer hizo todo un movimiento para recuperarla y el cargo quedó en sus manos.

El hecho provocó la molestia de Hugo Éric Flores, del PES, quien dijo que no estaban de acuerdo en que la comisión quedará en manos de un striper. Su reclamo no encontró eco en ninguna parte.

Por si no fuera suficiente con los actos circenses de los legisladores, otro diputado, Iván Pérez Negrón, también del PES, llevó a San Lázaro al comediante Ricardo González Cepillín.

El famoso payasito de la tele se sumó al proyecto del legislador para declarar al 19 de septiembre como el Día de la Unión Nacional, sesuda propuesta que fue arrumbada en el departamento de asuntos sin importancia. Puro show y tiempo perdido.

Pero la cosa no para ahí, han dado mucho de qué hablar otros legisladores como el minero Napoleón Gómez Urrutia, quien por más que se esfuerza, no puede ocultar su opulencia como líder sindical.

Ahí está también el guerrerense Félix Salgado con su florido lenguaje, o la bajacaliforniana Alejandra del Carmen León, mejor conocida como #LadyChampagne, o el tramposo diputado verde, Humberto Pedrero, quien presentó documentación falsa para hacerse pasar como indígena.

Así de estridente, folclórica y extravagante arrancó la LXIV Legislatura y con estos flamantes representantes populares arranca desde el Poder Legislativo la tan anhelada Cuarta Transformación.

 

En el círculo rojo llamó la atención la reaparición pública del ex presidente Ernesto Zedillo, quien justo a unos meses del cambió de gobierno hizo un mea culpa por seguir una política equivoca en torno a las drogas durante su sexenio.

Y si sus declaraciones y su aparición causaron extrañeza, lo que dejó con el ojo cuadrado a más de uno fue la reacción de Andrés Manuel López Obrador, quien dijo que es de sabios rectificar.

En el equipo de transición del Presidente electo no quisieron arriesgarse a especular, pero nos aseguran que AMLO no ve con malos ojos a Zedillo Ponce de León.

 

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: La política es quizá la única profesión para la que no se considera necesaria ninguna preparación.

 

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@ALFREDOLEZ

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