Entre la espada y la pared

Ningún humano es ilegal, pero desafortunadamente millones son usados como cartas en un juego político

Javier García Bejos / Colaborador / Columna Invitada

La semana pasada compartí en este espacio la historia de Luis. Sin mirar atrás dejó la vida que conocía en Venezuela, incluyendo a su familia y patrimonio, y emprendió una dura travesía. Su historia no tuvo un trágico final ya que afortunadamente llegó a Chile y pudo empezar de cero, pero no todos tienen esa suerte. Lamentablemente, y lo vemos diariamente, la migración nos muestra imágenes desgarradoras de familias separadas, jóvenes que lo arriesgan todo y gobiernos que no tienen una solución, reflejo de sociedades rotas y factores diversos que motivan a millones a buscar un mejor porvenir en otro país.

Durante estos días, el turno fue para México, ya que la primera caravana centroamericana de migrantes de este 2020 llegó a la frontera que separa a nuestro país de Guatemala. Un grupo de entre dos mil y cuatro mil personas salió en octubre de San Pedro Sula, con la intención de atravesar México y llegar a Estados Unidos. Sin embargo, el trayecto fue detenido en nuestra frontera sur por la controversial Guardia Nacional; al romper los migrantes el bloqueo establecido, se desató una escena que le dio la vuelta al mundo.

De acuerdo con el informe oficial, 402 migrantes fueron rescatados y trasladados a oficinas del Instituto Nacional de Migración (INM), pero las fotografías reflejan el caos desatado. Familias enteras pedían cruce seguro, pero las autoridades negaron el permiso para pasar por el puente y cientos decidieron saltar al agua y buscar un camino por la selva. Después de las detenciones y el show mediático que nos posicionó como el famoso muro que prometió Trump, el INM señaló que las leyes mexicanas no establecen la figura de migrante en tránsito, por lo que ahora cientos o miles serán retornados a su país.

Encima de todo está el proceso electoral en Estados Unidos, con la posibilidad real de una reelección de Donald Trump. Así como sucedió a mediados de 2019, el mandatario seguirá presionando a nuestro país para que mantenga una política migratoria de contención, a cambio de evitar aranceles arbitrarios que al parecer son su arma preferida para salirse con la suya, al acordar con regiones de todo el mundo. Conforme pasen los meses y se acerque la elección, seguramente sentiremos mayor presión en este tema que se traducirá en nuevos episodios como el vivido en el río Suchiate.

Ningún humano es ilegal, pero desafortunadamente millones son usados como cartas en un juego político que se calienta con el paso del tiempo, ya sea en Europa, en Sudamérica o en ambas fronteras de nuestro país.

En este 2020, México estará en uno de esos juegos tratando de evitar las amenazas del norte, pero a su vez deberá moldear una política migratoria que respete la dignidad de las personas y no haga parecer a la Guardia Nacional como la Border Patrol que tanto prometió Trump en su campaña.

POR JAVIER GARCÍA BEJOS 

COLABORADOR 

@JGARCIABEJOS

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