Entre empresarios apanicados y psicosis de corrupción

Alfonso Romo cuenta que lidió, por un lado, con el pánico de los empresarios; por otro, con la psicosis de corrupción

Martha Anaya
Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

Ya estoy. Ya lo acepté. Ahora me aguanto mientras camino.

Así resume Alfonso Romo su tránsito en las entrañas de la 4T –como jefe de la Oficina de la Presidencia- en este primer año de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Y es que no ha sido fácil: de un lado, los empresarios apanicados (con la extinción de dominio); del otro, los de Morena con psicosis de corrupción (paralizando todo), creyendo que en la administración todo está mal hecho.

Por si no fuera suficiente -ríe el propio Romo ante sus avatares-, el Congreso es un zoológico: lo que no se le ocurre a uno, se le ocurre al otro (como con los carros chocolate y el outsourcing).

-Nomás hay que ver por las que pasan Ricardo Monreal y Mario Delgado toreando a todas las corrientes…-, apunta ante directivos, articulistas, conductores y columnistas de El Heraldo de México (Grupo Andrade).

De hecho, según confiesa, lo que más le ha sorprendido en esta etapa es la enorme mezcla de intereses y culturas que hay en los tercero y cuarto niveles de las filas morenistas. Cambiar su manera de pensar, sí que es complejo.

Poncho Romo, como le llaman sus cercanos –Baby Yoda entre los periodistas-, no pierde el buen humor. Sigue comportándose con el mismo desenfado de los días de la campaña y –a diferencia de muchos otros de sus compañeros- sin temor a disentir del Presidente.

Del gabinete destaca el trabajo de uno: Marcelo Ebrard. Es un lujo, dice, tenerlo al lado y ver cómo trabaja.

En cuanto a lo vivido en estos primeros 12 meses de la Cuarta Transformación con Andrés Manuel López Obrador: ¡muchos cambios!, sin duda. Una vorágine en la que, reconoce, han perdido a la clase media.

Y en las dependencias de la administración, han perdido también mucha gente capaz y mucha memoria (lo que ha dificultado la operatividad de las dependencias).

Desde la perspectiva del empresario regiomontano, en 2020 –para recuperar a la clase media (empresarios y grupos productivos incluidos) hay que serenarnos.

De hecho, considera que el reto más importante para el gobierno de AMLO el año entrante, está en entusiasmar y dar más confianza a la clase media. ¿Qué se está revisando (con posibilidad de cambiarse el año entrante)? La centralización de las compras. ¿A qué le teme? A una recesión mundial (el nuevo Tratado de Libre Comercio no le preocupa mayormente. Es cuestión de paciencia, indica). ¿Qué le duele? Ver que no hay partidos políticos fuertes, ni una prensa poderosa que pueda hacer contrapesos. Sin estos elementos, apunta, una democracia no es viable. Su sugerencia ante los embates: ¡No se dejen!

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GEMAS: Obsequio del ex presidente de Uruguay, José Mujica: Yo no voy a creer que masivamente los mexicanos se transformaron de izquierda; yo creo que votaron masivamente hartos, que no es lo mismo.

POR MARTHA ANAYA 

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@MARTHAANAYA

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