Entre contentos y descontentos

Los mexicanos han estado cada año más felices, desde el sexenio de Peña Nieto

Azul Etcheverry / Claraboya / Columnistas El Heraldo de México
Azul Etcheverry / Claraboya / Columnistas El Heraldo de México

En últimos días levantaron polémica las afirmaciones del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, acerca de que el pueblo está mucho muy feliz con el gobierno que lo encabeza. Tanto fue el revuelo, que incluso se presentó una solicitud ante el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos, para demostrar en qué se basa el presidente para aseverar que el pueblo mexicano está feliz.

López Obrador decidió mantenerse en ese tren y afirmó en su mañanera del viernes que se responderá a la solicitud utilizando información de una reciente encuesta que realizó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Más tardó en comentar esto el Presidente, cuando el Coordinador General de Comunicación Social de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, ya publicaba un extracto del estudio para afirmar que los mexicanos son más felices hoy en día.

Lo más interesante del estudio es que contiene datos desde 2014, donde el grado de satisfacción con la vida ha ido en aumento año con año. Es decir, de ese mismo estudio podemos inferir que el pueblo estaba cada año más feliz en el sexenio del ex presidente Enrique Peña Nieto, ya que de 2014 a 2018 aumentó de 7.8 puntos a 8.3. Sin embargo, la administración actual se jacta de tener un pueblo más feliz con un estudio que abarca únicamente un mes de su mandato y con un aumento de solamente una décima, con 8.4 puntos para enero de este año. Bien se podría argumentar que es la inercia del mandato anterior.

Por otro lado, quien definitivamente no ha estado contento, es el presidente norteamericano, Donald Trump. En principio de cuentas porque la clase política danesa literalmente tomó a broma las intenciones filtradas de Estados Unidos para adquirir la isla de Groenlandia. Trump tuvo que reconocer después que la idea le era interesante, pero tachó de grotesca la reacción del gobierno danés, tanto así que canceló su visita a Dinamarca.

Ya en su descontento, Trump, utilizando nuevamente la estrategia de declarar emergencias nacionales, advirtió que la guerra comercial con China podría escalar al nivel de frenar las operaciones de empresas en ese país e incluso sectores completos. No cabe duda que el mandatario es el claro ejemplo de llevar la voluntad personal los niveles más altos dentro de los alcances presidenciales.

Por lo mientras, Trump ya ordenó un aumento de 5 por ciento adicional a los productos chinos, cosa que ya alarmó al país asiático. Se prenden las alarmas entre dos potencias.

POR AZUL ETCHEVERRY
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@AZULETCHEVERRY

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