¿Entidades con pulmonía?

Casi todos los estados y municipios dependen de los recursos federales

Naldy Rodríguez / Heraldo de México

Los malos gobiernos como los que han tenido Veracruz, Quintana Roo, Chihuahua y Tabasco, por mencionar algunos, han dejado las arcas estatales vacías. Si agregamos las nulas políticas recaudatorias, deudas con proveedores y bancos, tenemos un escenario adverso para las finanzas públicas este 2019 y, posiblemente, en los siguientes años.

Con todo y las innumerables irregularidades que se dieron en los últimos años en las entidades de la República, durante 2017 y 2018 no hubo una revisión integral del gasto federalizado por parte de la Auditoría Superior de la Federación. Sólo se logró concretar de manera exhaustiva en ocho estados.

Así, las empresas fantasma que tanto lastimaron al erario, siguieron facturando a dependencias estatales y universidades. Así lo tiene ya detectado la ASF, por lo que trabaja en matrices de transacciones entre proveedores y contratistas, de la mano de la inteligencia artificial.

En el 2017, los estados con el importe mayor de observaciones fueron: Michoacán, Jalisco, Coahuila, Guerrero y Veracruz. Sobretodo por recursos no ejercidos, depósitos a otras cuentas bancarias (la licuadora), pagos a trabajadores no identificados (aviadores), pagos excesivos y remuneraciones indebidas.

Hoy en día, prácticamente todos los estados de la República y sus municipios dependen de los recursos federales que mensualmente les envían (casi 2 billones de pesos anuales). Salvo la Ciudad de México, que sólo recibe el 45 por ciento del 100 de ingresos totales que tiene.

Otra realidad que enfrentan los estados es que gran parte de su presupuesto anual se va en gasto corriente. Y ni siquiera esa partida pueden afrontar con ingresos estatales. De acuerdo con cifras recientes, sólo la CDMX, Quintana Roo y Querétaro podrían pagar con recursos propios su nómina.

En cuanto a la deuda pública que enfrentan las entidades del país, los siete estados más presionados son: Ciudad de México, Nuevo León, Chihuahua, Estado de México, Coahuila, Sonora y Veracruz, aunque este último, de acuerdo con calificadoras, se encuentra estabilizando su endeudamiento.

Tan sólo entre los siete concentran el 61.8 por ciento del saldo total de la deuda de estados y municipios, que asciende a 600 mil millones de pesos. Pero el monto elevado de la deuda pública y la mayor dinámica del crecimiento del saldo de sus obligaciones financieras dejan a esas entidades en riesgo de afectar su estabilidad en el mediano y largo plazos.

En este desequilibrio financiero, bien aplica la repetida y fatídica frase: Si a la federación le da un catarrito, los estados enferman de pulmonía.

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