Entender el clamor

No han hecho reflexionar al Presidente sobre la necesidad de que los recortes no violenten el derecho a la salud

Enrique_Rodríguez
Enrique Rodríguez / Libertad bajo palabra / Heraldo de México

A unos días de cumplirse el primer semestre del sexenio, las inquietudes de una ciudadanía crítica, lo que se podría interpretar desde el lenguaje del poder como adversarios, entiéndase a todos aquellos que no están de acuerdo con las decisiones y la marcha del país en este arranque de administración, mantienen la expectativa de resultados principalmente en los dos temas que más inquietan a los mexicanos: salud y seguridad.

En los dos rubros hay una narrativa sintetizada en frases pronunciadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador: quiero que serenemos al país, y en materia de seguridad la Guardia Nacional, que comenzará a operar a plenitud en junio, no es la panacea para el combate al crimen. El pulso ciudadano, no militante, expresa angustia por el crecimiento en los índices de violencia que las propias cifras oficiales muestran. Yo tengo otros datos, es la respuesta cotidiana a un legítimo clamor que se origina desde el desamparo. La venganza no es mi fuerte, nadie espera que se privilegie el ajuste de cuentas, pero la aspiración a la justicia que tanto se proclama, pasa necesariamente por el respeto al Estado de Derecho y la Constitución que puede quedar de lado frente a un memorándum.

Se va a hacer más con menos, porque se acaba la corrupción, algunas medidas de austeridad han dejando en el abandono a miles de enfermos en los institutos, hospitales y clínicas. Restricción de cirugías programadas, desabasto de medicinas, recortes indiscriminados de personal, supresión de tratamientos para atender enfermedades crónico degenerativas, indican que los secretarios Carlos Urzúa y Jorge Alcocer Varela no han priorizado adecuadamente los ajustes al gasto.

Tampoco han querido hacer reflexionar al Presidente sobre la necesidad de que los recortes no violenten el derecho de acceso a la salud de los mexicanos más vulnerables. Abandonar a los enfermos es inmoral bajo cualquier consideración. No se puede pensar en la construcción de un innecesario Tren Maya, que podría costar 150 mil millones de pesos, cuando las medicinas no llegan a los hospitales; en este caso el ofrecimiento de que no se puede tener un gobierno rico con pueblo pobre, deja de tener sentido y nos regresa a la demagogia de los años 70.

No es ético destinar 172 mil millones de pesos a un cuestionado proyecto en Santa Lucía que no resolverá nuestro colapso aeroportuario, y eliminar del presupuesto 40 millones de pesos para la detección y tratamiento del cáncer de mama en el Instituto Nacional de Cancerología.

Tras una fuerte presión, apenas el viernes 24 la SHCP liberó los recursos para los Institutos Nacionales de Salud.

No me voy a divorciar del pueblo, contrasentido puro de un ofrecimiento que contiene una negación que podría convertirse en afirmación.

EDICTOS: Ahorrar y controlar en exceso el gasto en salud es inhumano. Ese control llega a escatimar los recursos para los mexicanos más pobres (Germán Martínez, exdirector del IMSS y senador de Morena).

ENRIQUE RODRIGUEZ

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@JENROMA27

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