Enrique Quiroz Acosta: La gobernanza de la juridicidad

El ejercicio del nuevo orden de relación del Estado-sociedad no sólo es virtuoso, sino necesario

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Enrique Quiroz Acosta / Abogado / El Heraldo de México

Para que lo seres humanos en sociedad nos realicemos, requerimos del poder público, y éste a su vez requiere la posibilidad de contar con viabilidad para que las personas desarrollemos nuestras vidas bajo el amparo y el reconocimiento de las instituciones y servidores públicos. Durante el siglo pasado conocimos lo anterior como gobernabilidad. Desde finales del siglo XX, el avance y la participación de la sociedad, la política y un aparato gubernamental desgastado, trajeron el propio desprestigio del término; hoy, ante la evolución y la participación de la sociedad, en lugar de la gobernabilidad, se alude a la gobernanza que no puede ser entendida como la reducción del Estado a ser un simple agente más de la vida social, sin ser el principal conductor; la reducción del papel fundamental del Estado implicaría un error y pudiera conducir a la irresponsabilidad y al caos. Tenemos que entender en nuestro siglo que la gobernanza es necesaria, pero entendida como la capacidad del Poder Público de actuar con legitimidad, con reconocimiento y aceptación general de la sociedad y ahora con más participación directa de ella y sus agentes en la solución de nuestros problemas, así como en la realización material y espiritual; individual y social de la colectividad; mas allá de ideologías, sin legitimación del poder y participación de los destinatarios no habrá efectividad.

En esta realidad de sociedad empoderada, debemos ubicar su participación en los asuntos públicos, así como el papel del Estado para estar en posibilidad de actuar en favor de la realización de las personas y las comunidades, pero lejos de la anarquía y del autoritarismo. Lo difícil es especificar el papel que debe representar cada quien. En el esquema, debemos clarificar cuando la sociedad debe actuar en lo público directamente y cuándo, y en qué medida debe participar a través de actores sociales legítimos.

El ámbito jurídico debe reflejar y hacer efectivo el escenario, que se exprese y proporcione vehículos adecuados del Estado y la sociedad. Debemos ubicar nuestros tiempos para que los abogados abonemos a la realidad con un régimen legal que nos conduzca al bienestar social y a las libertades, con participación real y adecuada de la sociedad, amén claro, de un poder público legítimo. Es importante destacar que todavía los clásicos y los tradicionales podrían caer en la inercia de hacer un planteamiento y esquemas de participación únicamente desde el Estado hacia la sociedad cuando es ya menester analizar y esquematizar también la participación social partiendo de la propia sociedad sin excesos que pudieran inducir al desorden e incluso, a la anarquía. El ejercicio ponderado y realista del nuevo orden de relación y valorización del Estado-sociedad, no sólo es virtuoso, sino necesario, más aún, es fundamental tener la ubicuidad del cómo llevarlo a la práctica de manera efectiva. Todo ello requiere generar un orden jurídico de altura, que se traduzca en gobernabilidad real con juridicidad.

 

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