Enredadas

Se espera que alrededor de dos mil migrantes sean aprehendidos por autoridades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos

LILA ABED
Lila Abed / Columna Invitada / Opinión El Heraldo

Aun perdiendo, Donald Trump gana. Esta semana, el presidente Trump decidió abandonar su argumento legal para incluir la pregunta de estado de ciudadanía en el censo de 2020. Sin embargo, muy al estilo del populista, salió a dar una conferencia de prensa en la cual advirtió que obtendrá el dato de cuántos indocumentados permanecen en Estados Unidos por medio de una orden ejecutiva.

Esta medida forzará a todas las agencias gubernamentales federales a compartir todos los documentos e información sobre la población estadounidense con la Secretaría de Comercio. Según el magnate, esto permitirá a su gobierno contar con las suficientes herramientas para implementar las medidas necesarias en contra de los migrantes.

En pocas palabras, el mandatario es incapaz de aceptar una derrota a una de sus políticas más controversiales, ya que frenar y deportar a migrantes ilegales es y será uno de los bastiones más importantes de su gestión.

Conforme se van acercando las elecciones presidenciales, el magnate hará lo necesario para reelegirse por cuatro años más. Para ello, a la par de anunciar su orden ejecutiva, confirmó una serie de redadas masivas este domingo en 10 de las ciudades más pobladas por migrantes, como Los Ángeles, Miami, Chicago y Houston.

Se espera que alrededor de dos mil migrantes sean aprehendidos por autoridades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE), y colocados en albergues y hoteles.

Permanece un miedo general entre las comunidades migrantes porque los perseguidos serán aquellos que no se hayan presentado ante los tribunales para sustentar su petición de asilo. Sin embargo, autoridades estadounidenses han declarado que arrestarán a cualquier persona que permanezca en Estados Unidos de manera irregular.

Muchos temen, y con razón, que vayan a ser detenidos sin poder cuidar a sus menores de edad y caer víctimas de la política de separación de familias impulsada por la Casa Blanca.

Por su lado, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, descarta que estas redadas formaron parte de la negociación acordada en materia migratoria en Washington este pasado junio. En su conferencia matutina desde Nayarit, el Presidente aseguró que las redadas no se realizarán a nivel nacional, pero que en dado caso, el gobierno mexicano intervendrá utilizando mecanismos de protección para atender a nuestros connacionales y a otros migrantes.

De nuevo, vemos a un Presidente sin una estrategia clara y contundente con su vecino del norte. Ante esta ausencia, las políticas racistas antiinmigrantes de Trump agarran a México desprevenido, forzándolo a responder de manera improvisada. Ahora, resulta que México tendrá que atender dos crisis de manera simultánea: reducir el flujo de migrantes provenientes de Centroamérica en nuestra frontera sur y recibir a los recién deportados en nuestra frontera norte.

Queda claro que el politólogo Samuel Huntington tenía toda la razón cuando dijo que las fronteras resultarían en los puntos de máxima contención entre civilizaciones. En nuestro caso, enredados nos encontramos.

Por Lila Abed

Internacionalista y politóloga

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