Encabronada

El país está agraviado, las mujeres legítimamente enojadas y la sociedad encabronada

Manuel López San Martín / Opinión El Heraldo / Columna Definiciones
Manuel López San Martín / Opinión El Heraldo / Columna Definiciones

Algo está roto en la sociedad mexicana. Si no lo vemos, no podremos repararlo ni cambiarlo. Basta asomarse a las redes para ser testigos del odio que vuela de un lado a otro. Las calles también atestiguan el enojo desbordado. La ira se acompaña de autoridades rebasadas e impunidad que alimenta el hartazgo social.

La descomposición, así como la espiral de crimen, no es achacable sólo a un gobierno. Claro, al de AMLO en el país, y Claudia Sheinbaum en la CDMX toca encontrar salidas, actuar y frenarla –rápido, además–, pero la putrefacción la recibieron como herencia. Tampoco es que los tomara por sorpresa; el diagnóstico está claro hace tiempo.

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En México están matando mujeres. Los feminicidios ocupan los discursos políticos, pero no las acciones de las autoridades. En México matan a 9 mujeres cada día, violan a una cada cuatro horas. Seis de cada 10 han sido violentadas en algún momento de su vida. Cada que matan a una mujer se asoman la violencia y la ignorancia. Que si la ropa, que si la hora, que si el alcohol. Es por la impunidad. Es por el valemadrismo de autoridades que atajan uno de cada 100 casos. Porque para una mujer es un calvario ir a un MP que prejuzga. Mientras permanezca la indolencia, los feminicidios seguirán. Pero no sólo son los gobiernos, también es responsabilidad de la sociedad omisa, machista y violenta.

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Quienes creemos en las libertades, y aspiramos a vivir en un país de leyes, no podemos más que acompañar la legítima protesta de mujeres que exigen que paren las agresiones hacia ellas. Los crímenes de género deben detenerse ya. Pero de igual forma, quienes queremos vivir en democracia, apostamos a la vía pacífica como única forma de transformación. Estar del lado de miles de mujeres que protestan porque las están matando, es deber.

Agredir, por tanto, a periodistas es injustificable. Ninguna causa, ninguna protesta, ninguna bandera, puede justificar un acto que ataca una de las mayores libertades en una democracia, la de expresión y que atenta contra uno de los derechos torales, el derecho a la información.

En la manifestación del viernes hubo grupos de choque, que torpedearon la causa de las mujeres desde la entraña de la concentración. Agredieron a personas, atacaron periodistas y vandalizaron instalaciones públicas. Hay que decirlo: es la minoría. La enorme mayoría grita, exige y protesta dentro de la legalidad. Y hay que resaltarlo, también: en el cobarde y artero ataque –de un hombre- frente a la cámara de mi compañero de ADN40 Francisco Naranjo, al periodista Juan Manuel Jiménez, fueron mujeres quienes trataron de detener al agresor.

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Hasta ahora, el gobierno ha sido incapaz de prevenir y castigar la violencia contra las mujeres. Incapaz de ofrecerles garantías de justicia. Incapaz de prevenir y castigar el vandalismo. Incapaz, pues, de proteger a sus ciudadanos. El país está agraviado, las mujeres legítimamente enojadas y la sociedad encabronada.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN 
[email protected] 
@MLOPEZSANMARTIN

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