¿En qué se parecen El Bronco y Trump?

Jaime Rodríguez Calderón llegó a la gubernatura de Nuevo León soñando ser candidato a la Presidencia


Jaime Rodríguez Calderón, el gobernador de Nuevo León conocido como El Bronco, tiene ciertas similitudes con Donald Trump.

Ambos son controvertidos. Eran vistos como débiles al comienzo de sus respectivas campañas. Se convirtieron en personajes mediáticos y desde ahí construyeron sus candidaturas. Los dos realizaron campañas agresivas contra el status quo. Los dos le hablaron a un electorado enojado y con sed de venganza. El Bronco y Trump destrozaron los pronósticos y ganaron claramente. Una vez en el cargo, formaron gabinetes con personajes fuertemente cuestionados. En poco tiempo tuvieron renuncias o destituciones forzadas. Ya una vez en sus respectivos cargos, la popularidad de ambos cayó.

Pero, principalmente, Trump y El Bronco están enfrentados con la prensa. Un pleito estéril y estridente en el que todos, ellos, medios y ciudadanos pierden. Al gobernador de Nuevo León le faltó talento para acuñar una frase-estandarte en su guerra contra los medios. Trump ha explotado al máximo el término fake news (noticias falsas) para desacreditar cualquier crítica a su gestión. El Bronco decidió irse por la más fácil: responder cualquier cuestionamiento con el argumento barato de que la prensa está enojada porque el gobierno no le da dinero.

Es un hecho que históricamente los medios de comunicación han vivido, nacido unos, y sobrevivido otros, al amparo de la publicidad gubernamental. Por fortuna, cada vez menos. También es cierto que esas inversiones publicitarias han dado enormes beneficios a los gobiernos. Un hecho es irrefutable: no hay político que se resista a la tentación de controlar o influir en la prensa. En esa guerra absurda entre políticos y medios a veces se cae en excesos increíbles.

La actual campaña de El Bronco contra la prensa insulta la inteligencia de los ciudadanos y la ética de los periodistas. En un spot difundido por Facebook, que, por cierto, no son gratis y los paga el gobierno, se recrea ‘un día cualquiera en la redacción de un medio de Nuevo León’. Se trata de una malísima parodia donde el jefe de redacción obsesionado ordena a un subordinado manipular las ‘excelentes’ cifras sobre el combate a la inseguridad para desacreditar al gobierno.

La narrativa del spot es tan primitiva, más la ínfima producción y la pésima actuación que un payasito nalgón de cualquier semáforo sería candidato al Óscar. No quiero parecer mojigato. Conozco al medio con todos sus defectos. Se ha avanzado mucho, los medios hoy son más plurales, críticos e independientes. Falta camino por recorrer. Tener mejores medios pasa por una sociedad más exigente y un gobierno más honesto y abierto a la crítica. Pero también conozco a los políticos. Jaime Rodríguez Calderón tampoco es lo transparente que dice ser. Llegó a la gubernatura de Nuevo León soñando con ser candidato a la Presidencia. Escupe para arriba cuando asegura que toda la prensa se vende. Es como afirmar que todos los políticos, él incluido, son corruptos.

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