En la mira

El cambio de directiva en Ferrari implica una reingeniería de trabajo de un equipo conformado por mil personas

En la mira

Ferrari siempre está en la mira. Para bien o para mal. Y es lógico que así suceda, pues se trata del equipo que mejor representa los valores de la Fórmula 1.

El latido constante de sus motores evoca la recia figura de Enzo Ferrari, aquel viejo patriarca que murió a los 90 años, el 14 de agosto de 1988.

Entonces la estructura de Maranello siguió adelante con esa sólida base que Ferrari había desarrollado a lo largo de una fructífera y exitosa vida entregada al trabajo, que lo llevó a convertirse en un titán de su época.

Los liderazgos emprendidos por Luca di Montezemolo, al que el propio Enzo descubrió cuando era un joven, o más tarde el de Sergio Marchionne, fallecido el año anterior, arrastraban el brillante trabajo de otras mentes privilegiadas como la del diseñador Battista Pinin Farina, o la del ingeniero Mauro Forghieri, soberbios personajes que dieron lustre y rumbo al equipo.

A Enzo Ferrari le tocó sufrir la ausencia de victorias durante los últimos ocho años de su existencia, prácticamente desde 1979, año en que Jody Scheckter ganó el título del mundo.

Así que ya no tuvo que padecer los otros doce años de esa terrible mala racha que se prolongó por dos décadas, hasta que llegó Michael Schumacher en el 2000 a repartir gloria a manos llenas con sus cinco coronas consecutivas.

En todo ese tiempo, Ferrari acumuló el orgullo del ganador, y se distinguió por tratar de dar gusto a sus millones de fanáticos alrededor del mundo, ya que resulta innegable que esta marca es en sí misma el espíritu de la Fórmula 1, y un sinónimo para la categoría reina, a la que nunca ha faltado desde 1950, lo que se traduce en un logro dotado de perseverancia.

Y en este devenir de los años donde se aglutinaron tantos esfuerzos, tantas horas de trabajo, de estudio y desvelos, de llevar esas riendas de un Cavallino Rampante cada vez más encabritado, la ausencia del imponente Vecchio, como le llamaban algunos de sus fieles adoradores, obligó a una remodelación de la estructura organizativa de un equipo en el que hoy día trabajan unos mil empleados.

La visión de Enzo Ferrari, su mano de hierro, el manejo de las emociones entre su gente, y su enorme habilidad para manipular, cada vez están más lejos de la exigencia administrativa de una empresa de esta envergadura en el siglo XXI.

Por eso no será nada fácil para Mattia Binotto encabezar la dirección general de la Scuderia, ahora que Mauricio Arribavene ha sido relevado de su cargo.

Y esta lucha interna por el poder, que acabó favoreciendo al ingeniero suizo, está obligada a consolidar un nuevo liderazgo que permita a la escudería de Ferrari recuperar la victoria, esa que se le escapó en 2018… y que no saborea desde el año 2007.

@JDELABRA68

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónMartha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

La mirada de Santiago Nieto