En el nombre de Andrés

Un director administrativo del IMSS debió ser removido, pues asumió responsabilidades antes de tiempo

Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

Unos días después del 1 de diciembre, a uno de los miembros del Consejo Técnico del Instituto Mexicano del Seguro Social le pareció que algo no estaba bien: contra lo acostumbrado, el nuevo director de administración del IMSS no le devolvió la llamada para concertar una cita y conversar sobre los planes de la institución.

A los pocos días, también los miembros y la dirigencia del sindicato de los trabajadores del Instituto se sorprendieron cuando el director administrativo recién nombrado tampoco mostró deseos ni interés para reunirse con ellos, conocerse y conversar sobre cómo avanzar juntos en la Cuarta Transformación.

Unos días después, la sorpresa cobró forma de alarma cuando la persona nombrada como director de administración llegó a sus oficinas y giró oficios a la Secretaría de Hacienda, dando de baja a cerca de un centenar de trabajadores de la Institución.

En el sindicato y en el Consejo de Administración del IMSS se desató una movilización urgente.

Tomaron la decisión de preguntar en el primer círculo del presidente Andrés Manuel López Obrador si existía una orden para despedir a los trabajadores, en vista de que el nuevo director ya tenía listos los reemplazos y tanto a los sindicalizados como a los miembros del Consejo les respondió reviviendo una de las arengas de campaña: Son órdenes de ya sabes quién.

Del primer círculo del Presidente les respondieron que no había ninguna orden y en una decisión fulminante, el director administrativo del IMSS fue removido por haber girado oficios sin haber tomado posesión del cargo.

Esta historia breve puede ser útil para entender el océano que representa el servicio público, formado por millones de trabajadores –sólo en el IMSS hay casi medio millón de empleados– y cómo algunos principios o deseos del presidente López Obrador –la erradicación de la corrupción, la austeridad republicana y la muerte del influyentismo– pueden estrellarse con piedra cuando descienden a los laberintos de la condición humana y se reducen a la voluntad, la ambición y los deseos de una o de un grupo de personas.

La persona removida es Pedro Zenteno, diputado federal de Morena, un médico originario de Teoloyucan, que fue director de Finanzas del Gobierno del DF y tuvo a su cargo recortar 30% la burocracia, en acatamiento de la austeridad decretada por AMLO en aquellos años.

Pese al conflicto de los cerca de 100 trabajadores a los que finalmente no pudo despedir para traer a los suyos, Zenteno sólo fue reubicado por instrucciones del Presidente en el ISSSTE, donde se ocupa de la administración del Instituto. Esta historia puede servir también para preguntarse: ¿cuántas cosas no se habrán ordenado, exigido y logrado a nombre de Andrés?

Lo cierto es que en el primer círculo del Presidente la noticia cayó como una bomba y han comenzado a levantar las antenas, como el Chapulín Colorado, para detectar a quienes en nombre del Presidente piden lo que se les antoja.

 

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@wilberttorre

 

 

 

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