Empresarios: sólo hay niebla

Tienen temor, incertidumbre y desconfían de las políticas del presidente Andrés Manuel López Obrador

Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México
Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

Me reuní el martes con 12 de los empresarios jóvenes más relevantes del país. Controlan empresas de industrias muy diversas, desde poderosas textileras, hasta ingenios azucareros; desarrollos inmobiliarios; electrodomésticos; tiendas de ropa; y hasta firmas mineras. Una muestra muy representativa de hombres y mujeres que solía estar muy convencida de las bondades del país, por el tamaño del mercado y las oportunidades.

Pero hubo un denominador común en prácticamente todos: sus inversiones están notoriamente paralizadas en México. Varios de ellos ya mejor viven en EUA, y señalan que no han destinado inversión nueva aquí. Tienen temor, incertidumbre y desconfían de las políticas del presidente Andrés Manuel López Obrador. Su inquietud era patente. No puedo citar nombres, pero una de ellas me dijo que sólo veía niebla en el escenario nacional.

Este debe ser un momento sumamente difícil para Alfonso Romo y para Graciela Márquez. Los empresarios no han recuperado la confianza para invertir. En la Página 20 de la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, difundida ayer jueves, se observaba este problema agravado, pues hubo una disminución de cuatro puntos porcentuales de economistas que calificaban este como un buen momento para realizar inversiones, al pasar de un mediocre 9 por ciento a un mucho peor 5 por ciento; es decir, solo 5 de cada 100 especialistas aconsejarían invertir en México.

Romo y Márquez están atrapados, y la ventana de oportunidad para recuperar la confianza puede durar poco, particularmente después del dato de caída del PIB de -0.2 por ciento del 1er. T. En adición, el presidente López Obrador no les ayuda al mencionar solo 5 veces la palabra inversión en su Plan Nacional de Desarrollo (mientras neoliberal aparece 33). El plan, que no lo es, solo atinó a referirse al tema como si fuese un panfleto de campaña de un novicio de la política: Se alentará la inversión privada, tanto la nacional como la extranjera, y se establecerá un marco de certeza jurídica, honestidad, transparencia y reglas claras. Y ya.

La trampa para el equipo económico de AMLO es que se ha quedado sin herramientas. Su jefe les ha encargado no distraerse de los proyectos prioritarios que él definió (Tren Maya, Tren Transístmico y Refinería de Dos Bocas). Pero no hay fila larga visible de entusiastas empresarios sumándose. Peor aún: los que están en otros sectores anhelan certeza jurídica y fin de la violencia. Y lo que escuchan a diario es una polarización que antes no existía.

LA COMER SE DISPARA

Extraordinario el desempeño de La Comer. Su arranque de año fue muy sólido: crecimiento en ventas de 14.8 por ciento; de utilidad operativa, 35 por ciento, y de EBITDA, 25 por ciento. El desabasto de gasolina no le afectó y su formato Fresko se consolida como pocos.

 

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