Empresarios carentes de valor

Los empresarios carentes de valor piensan que basta con asistir o patrocinar un foro para frenar al populismo


Uno de los huecos que se observan más peligrosos en este momento previo a la elección presidencial es el de los empresarios. Carentes de valor, una inmensa mayoría de ellos juega en el tablero timorato de la indefinición y el sigilo. Quieren que no los escuchen pronunciarse contra el populista Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué? Porque de ser presidente, la cargaría contra ellos y sus intereses…

Los empresarios carentes de valor piensan que basta con asistir o patrocinar un foro para frenar al populismo. Sienten que es suficiente hablar con sus cuates en el coffee break sobre Venezuela, y regurgitan sus propios argumentos sobre AMLO: (a) ya gobernó la CDMX y no lo hizo mal; (b) mientras acabe con la corrupción y nos deje trabajar todo estará bien; (c) la sociedad ya no aguanta más, así que será él y toca aceptar.

El resultado es que ningún empresario quiere competir por un cargo de elección popular. Ninguno quiere ser presidente a pesar de que podrían optar por una candidatura independiente —algo normal en democracias maduras, donde participan aunque pierdan—. Pero los empresarios mexicanos juegan a no ensuciarse las manos. Por ellos, que gobierne quien sea, siempre y cuando no les afecten sus intereses y empresas.

Hasta que se las afecten. El Poder Ejecutivo tiene esa facultad. ¿La política de salud y toda su relación con la industria farmacéutica, de dispositivos médicos y de hospitales? Depende del Ejecutivo. ¿La supervisión y las reglas de los bancos, afores y aseguradoras? Depende del Ejecutivo. ¿La política turística? Del Ejecutivo. ¿La energética? Del Ejecutivo. ¿La política de desarrollo de infraestructura y de telecomunicaciones? Del Ejecutivo. ¿La política educativa? Del Ejecutivo. ¿La política fiscal en su conjunto? Del Ejecutivo…

Es sumamente ingenuo pensar que alguna industria es inmune a las decisiones del Poder Ejecutivo. Si AMLO quiere, con cambiar una circular en la Comisión Bancaria; con modificar un reglamento de las afores; o con apretar un botón en la Coferpis, Senasica, CPTM, CENAM o la SHF puede cambiar todo el modelo de negocios sobre el que descansan cientos o miles de empresas.

Los empresarios dubitativos hacen lo habitual: patrocinan ya documentos académicos que hablarán de la transformación de México y de la importancia de continuar en el camino de la estabilidad macro. Hablarán con sus familias el fin de semana y acaso con sus empleados para no cambiar el modelo de país. Y a los periodistas, académicos, analistas y comentaristas nos dirán que les ayudemos, porque ellos, por el bien de todos, mejor observarán el proceso desde Houston…

CARRAL con MEADE

Lleno total en el Club de Industriales, mientras el longevo líder empresarial le dijo a su tocayo que quiere vivir mucho más, para ver al Secretario convertido en Presidente.

 

Columna anterior: Aplausos de pie al FMI, Banco Mundial, IFC, Cisco…

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