Embajador promete, pero…

Mientras no se firme el T-MEC, sigue operando el viejito, que por 25 años ha funcionado de maravilla para México

Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México
Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México

Los analistas políticos bisoños pronostican que antes de que el presidente Donald Trump le tuerza el cuello al ganso, perdón, indulte al guajolote, podría firmarse el Tratado Comercial México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). Los mismos, consideran que ni el juicio político iniciado contra el presidente estadounidense, ni las elecciones en Estados Unidos serán obstáculos para la firma.

Lo que no quieren reconocer es que el T-MEC no es prioridad para nuestros vecinos, por no decir que les vale madre. Mientras no se firme el nuevo acuerdo, sigue operando el viejito, que por 25 años ha funcionado de maravilla para México. Más aún, si antes de que se firme el nuevo documento ya cumplimos con lo que pedían nuestros partners (que ellos decidieran la política migratoria mexicana, que se aprobara una nueva Ley Laboral, lo cual ya se hizo, que se bajaran los… trámites y otras exigencias) pues por qué la prisa para ratificarlo, acota el columnista.

¿Y entonces la carta que Andrés Manuel López Obrador envió a Nancy Pelosi pidiéndole, con el debido respeto, que apruebe el T-MEC porque México ya cumplió y no quiere que se contamine con propósitos políticos-electorales, no tendrá ningún efecto? Preguntan algunos.

A ver a ver, alguien en su sano juicio cree que la señito va a hacerle el caldo gordo a Trump en su campaña por la reelección cuando éste anda presumiendo con sus seguidores que está usando a México para proteger su frontera, y que México le está mostrando respeto por su gran cooperación de poner a 27 mil efectivos en nuestra frontera sur. ¡Pues claro que no!

No faltan los ingenuos que afirman que, como el embajador de EU en México, Christopher Landau, ya prometió que pase lo que pase con Trump en los próximos meses se ratificará el T-MEC, pues ya podemos dormir tranquilos.

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AGENDA PREVIA: Conmovedoras hasta las lágrimas las palabras del presidente de la SCJN, Arturo Zaldívar, a los integrantes del programa jóvenes destruyendo el futuro, perdón, a los estudiantes de Derecho: Corran riesgos para tener un país mejor, para ser juristas que hagan diferencia, que entiendan el dolor y el sufrimiento de la gente y que conecten, sobre todo, con aquellos más desprotegidos, más pobres, discriminados, por su origen étnico, por su orientación sexual… atrévanse a ser diferentes, a llevar en su pecho el amor por este país, pero no con conductas patrioteras sino con un nacionalismo que se funde en los derechos, en la igualdad, en el progreso, en el desarrollo y, ante todo, en la paz…, les dijo. En una coyuntura como la que vivimos, en un país en el que los jueces no tenemos la legitimidad que deberíamos de tener, en donde la gente nos observa alejados, ajenos al dolor de los ciudadanos y a los cambios sociales que requiere nuestro país, no podemos quedarnos estáticos, encerrados; me parece que los ministros no podemos seguir viviendo en una esfera de cristal, a la cual no puede acceder nadie, pontificó. La hipocresía, pues.

POR LUIS SOTO

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