Elecciones intermedias, nada escrito para 2020

Había tantas elecciones cerradas, apenas en el margen de error que ningún analista quería afirmar nada definitivo

Pedro Ángel Palou / Heraldo  de México

 

 

El martes pasado la democracia de Estados Unidos, y por ende su vecino del sur, nosotros, jugaban una especie de referendo sobre el presidente Trump y sus políticas. Las encuestas preliminares favorecían a los demócratas en la Casa (la Cámara de Diputados) y a los republicanos en el Senado. Había tantas elecciones cerradas, apenas en el margen de error que ningún analista quería afirmar nada definitivo. Más después de los errores de las encuestas de la contienda presidencial que le daban el triunfo a Hillary Clinton.Si esas predicciones hubiesen sido cumplidas ambos partidos tendrían que celebrar y Trump quizá habría logrado un mayor control del (GOP, Good Old Party). Se disputaban todos los asientos de la cámara baja, 435. Y solo 35 de los 100 del Senado. La cámara es más representativa de la demografía, pero el senado en su composición es absurdo (tienen los mismos senadores, 2, un estado como Wyoming, que California que es sesenta veces más grande). También se disputaban 32 gubernaturas, con la de Florida y la de Georgia entre no solo las más disputadas sino las más históricas, en ambas se podría elegir al primer o primera gobernador o gobernadora afroestadounidense de esas localidades.

Trump decidió ignorar los consejos de los Republicanos y en lugar de promover una campaña sobre la economía y el empleo decidió ir a agitar a su base de la misma manera que lo hizo al bajar de su torre en Manhattan, metiendo miedo con los migrantes y el crimen. Satanizó a la caravana de Honduras y a los latinos en Estados Unidos. Barack Obama rompió el silencio y se puso a hacer campaña en los lugares más susceptibles de una ola azul. Criticó abiertamente a Trump y a la política racista, divisoria y nacionalista. En 2014 las elecciones intermedias tuvieron el más bajo número de electores de la historia (en porcentajes) y en cambio en esta se esperaba una ola (azul o roja, dependiendo del estado) sin precedentes, al menos a juzgar por el voto temprano.

El mensaje de Obama fue centrista, como era de esperarse, pero contundente. Oprah hizo campaña en Georgia por la primera mujer afroestadounidense con posibilidades reales de ganar una gubernatura y los y las candidatas minoritarias mandaron mensajes más radicales a otras bases distintas del Partido Demócrata, como Alexandra Ocasio-Cortez en Nueva York. Ella era la candidata más joven en la historia del Congreso de Estados Unidos. El último día de debate y campaña, las principales televisoras e incluso Facebook decidieron bajar del aire un comercial político de Trump incendiario en donde prácticamente aseguraba que los migrantes latinos eran, todos, criminales y venían a Estados Unidos a matar policías.

En fin, se trató de una contienda única en la historia de la democracia estadounidense, llena de un discurso de odio y de una enorme importancia para los próximos dos años de Donald Trump, pero también para su posible reelección en 2020. Los republicanos conservan el senado y ganan tres o cuatro escaños. Todos los demócratas que contendían y votaron contra Kavanaugh perdieron. Trump energetizó a su base electoral y la caravana cumplió.

Pero lo que va a cambiar completamente el panorama es la recuperación después de ocho años de la cámara baja. Los demócratas consiguieron voltear al menos 26 distritos electorales, algunos que parecían imposibles. Le esperan a Trump dos años de investigaciones judiciales, tendrá que entregar sus declaraciones de impuestos y el fiscal especial Robert Muller tendrá apoyo si encuentra crímenes que perseguir en la investigación especial sobre Rusia. No es poco, al contrario. Los demócratas se recuperaron, con excepcionales candidatos. Mujeres, latinos y latinas, nativoamericanos, una mujer musulmana por vez primera entre los diputados. Tal vez no hubo una ola azul, pero sí una ola arcoíris que muestra la diversidad del país. Si Trump volvió a ganar en las zonas rurales los demócratas han logrado revertir los suburbios magistralmente. ¿Les alcanzará para el 2020? Es temprano para saberlo.

Al menos 7 gubernaturas importantes fueron también ganadas por los demócratas (Georgia seguramente irá a recuento), en estados que votaron por Trump como Wisconsin, Kansas, Pensilvania. Eso tampoco es poca cosa. Creo firmemente que el electorado repudió a Trump, aunque los datos del senado no lo parezcan validar. Si pensamos en los pocos escaños en juego -a diferencia de la cámara- veremos que es así. ¿Los demócratas buscarán más candidatos moderados o más a la izquierda? Creo que dependerá de la efectividad de la cámara de representantes de poner al presidente contra las cuerdas. Mi predicción es que se necesita apelar al votante blanco rural, el lugar idea de Bernie Sanders en 2020. Los electores trumpistas son en su mayoría mayores a 65 años. Los jóvenes deben volver a creer en el cambio.

Al menos amanecimos sabiendo que la democracia aún está viva.

PEDRO ÁNGEL PALOU

COLABORADOR

@PEDROPALOU

 

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