Elección sangrienta

Faltan seis semanas para la elección y nada ni nadie parece capaz de contener el baño de sangre de esta campaña

Elección sangrienta

Hoy no se habla de otra cosa. Las campañas, los candidatos y quién ganará la elección presidencial. Estamos frente a un proceso electoral inédito, insólito e histórico por varias razones.

Inédito porque nunca habíamos tenido elecciones concurrentes de este calibre, donde están en juego más de 3 mil 400 cargos, desde Presiente de la República hasta síndicos municipales.

Insólito porque el apoyo popular a una solo hombre -Andrés Manuel López Obrador- está a punto de llevar a la Presidencia de México a un partido político que no es estrictamente un partido, sino un movimiento, apenas a cuatro años de haber nacido a imagen y semejanza de su líder.

Histórico por las dos anteriores y otras razones. Por primera vez en la historia de México un candidato de izquierda podría convertirse en Presidente. Por primera vez sería un movimiento y no un partido el que detente el poder. Por primera vez, se convertiría en Presidente un candidato en su tercer intento. Por primera vez, el Presidente no viviría en la Residencia Oficial de Los Pinos, como lo ha dicho el propio López Obrador. Por primera vez compiten candidatos sin partido a la Presidencia. Por primera vez, un partido de izquierda (PRD) y el de derecha (PAN) van de la mano con una candidatura a Presidente.

Por desgracia, esta elección de 2018 también será inédita, insólita e histórica por una funesta razón: la violencia. Salvo el asesinato de Luis Donaldo Colosio en 1994 y de Rodolfo Torre Cantú, en 2010, no habíamos visto un nivel de violencia como el de este año. Y buena parte de ese clima violento comienza en las redes sociales y es provocado por los propios candidatos, sus equipos, sus partidos o sus seguidores.

Nunca habíamos vivido una elección tan sangrienta en tiempos de paz. Por eso parece un error de Morena negarse a firmar el pacto de civilidad propuesto ante el INE para reducir o erradicar el encono y las agresiones durante las campañas. Los otros cuatro candidatos sí firmaron. Horacio Duarte, representante de Morena ante el INE, se negó a comprometerse argumentando las campañas sucias dirigidas contra Lopez Obrador. ¿No ganaba más firmando el acuerdo de inmediato?

Faltan seis semanas para la elección y nada ni nadie parece capaz de contener el baño de sangre de esta campaña. Los llamados del gobierno federal a evitar las confrontaciones y la violencia no parecen surtir efecto alguno. Tampoco los partidos o sus candidatos han hecho algo concreto para mitigar la polarización. Les importa más el poder.

 

Bon appetit

Guerrero es, por desgracia, el estado dónde más víctimas ha cobrado la violencia política. El esfuerzo que el gobierno de Héctor Astudillo realiza en materia de seguridad requiere de manera urgente mayores apoyos por parte de la Federación. Urge aumentar los elementos de las fuerzas federales, replantear el “Operativo Conjunto”, entre otras medidas.

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