Elbita y Delfina ¿Iguales?

Delfina es una párvula frente a la “maestra de la maldad y la perversidad”, quien, dicho sea de paso, asistió a las mejores “escuelas de la corrupción”


¡Me extraña que siendo araña te enredes en la telaraña! Le dijeron los malosos que pululan en el PRI al senador Arturo Zamora, secretario general de la inexistente CNOP, quien después de enterarse –por los periódicos– de la reunión de la candidata de MORENA al gobierno del Estado de México, con Rafael Ochoa, ex dirigente del SNTE y otros impresentables personajes, declaró que Delfina y Elba Esther son las maestras de la corrupción.

Con el debido respeto, senador, Delfina es una párvula frente a la maestra de la maldad y la perversidad, quien, dicho sea de paso, asistió a las mejores escuelas de la corrupción, creadas por el PRI y solapadas por el PAN en la Docena trágica, y tuvo como mentor al profesor Carlos Jonguitud.

Igual de absurda resulta la comparación que hace Zamora de que Elbita está en la cárcel por desvío de recursos públicos, y que Delfina Gómez, dice, desvió recursos que no le pertenecían, los de los trabajadores de Texcoco, cuando fue presidenta municipal. A ver, a ver. Todo mundo sabe que la señora Gordillo está en el botellón no sólo por los delitos que se le imputan, sino por otras causas, mientras que Delfina le daba una ordeñadita a los sobres de los maestros, pero para la causa, de su jefe, patrón y guía espiritual.

No contento con esas comparaciones entre Elbita y Delfina, que seguramente a la profesora Gordillo le parecerán odiosas, el líder de los cenopistas comentó que de todos es conocido que Andrés Manuel López Obrador no solo es el líder de Morena, sino quien ha llevado la campaña en el Estado de México, quien decide qué se hace o deja de hacer. ¡Wooooow! Qué descubrimiento, expresan los mismos malosos del PRI.

Resulta evidente, insistió el senador, que quien tiene el liderazgo de ese partido, quien dice que no miente, que no roba y que no se corrompe, pues se terminó aliando con su enemiga en las elecciones del 2006, con quien pidió el voto para Felipe Calderón con tal de que López no llegara a la Presidencia. Obrador terminó aliándose con lo más característico y reprobable de la corrupción en este país que es Elba Esther Gordillo, comentó Zamora.

Pues hasta donde recuerdan los observadores políticos, en aquella elección la verdadera, la única, la inigualable maestra de la maldad, la perversidad y la corrupción… le ofreció a López Obrador los votos que necesitaba para ganar, pero el tabasqueño se sintió autosuficiente y nunca quiso aliarse con Elbita. De haberlo hecho, otro gallo le hubiera cantado al Peje y al país.

Pero según Zamora, la colusión de intereses entre las maestras de la corrupción solo tiene el apoyo de algunos pocos maestros. ¿Y si son poquitos, para qué preocuparse? Preguntan los espectadores.

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