El voto en blanco de Andrés Manuel

Pase lo que pase con la consulta ciudadana, todo indica que el proyecto del Nuevo Aeropuerto continuará

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Ayer, Andrés Manuel López Obrador aparentemente no dio señales de por dónde viene la decisión sobre el NAIM; sin embargo, con su voto en blanco, dijo más de lo que muchos se imaginan.

No se comprometió públicamente con alguna de las opciones de la consulta: Reacondicionar el actual aeropuerto de la CDMX y el de Toluca, y construir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía o continuar con la construcción del Nuevo Aeropuerto en Texcoco y dejar de usar el actual Aeropuerto Internacional….

Tampoco tiró línea ni habló a favor o en contra. Simplemente acudió a una mesa de votación, hizo como que votó, pero en realidad nunca marcó la papeleta.

No es la primera vez que hace algo parecido. En la elección presidencial del pasado 1 de julio votó por Rosario Ibarra, ícono de la izquierda en México, mientras que en la de 2012 lo hizo por José María Pérez Gay, en aquel momento uno de sus más cercanos colaboradores.

Evidentemente ninguno de los dos era candidato. Fue más un acto simbólico que otra cosa, porque todo mundo sabía el sentido de su voto. Ayer utilizó el mismo recurso al pie de la urna, sólo que esta vez no se votaba por una persona o por un candidato, sino por un proyecto que involucra miles de millones de pesos y que marcará un antes y un después en las decisiones del próximo gobierno.

Eso es algo que, contrario a lo que piensan muchos, no desdeñan el Presidente electo ni su equipo. Tanto que ya tienen alternativas para salir airosos de esta crisis.

La primera de ellas es dejar que corra el proyecto en Texcoco, pero en un esquema financiero diferente, en el que la iniciativa privada absorba el costo y la operación quede en sus manos, pero con la supervisión del gobierno.

Paralelamente, impulsar un desarrollo aeroportuario que incluya la modernización y expansión de las terminales aéreas de Puebla, Toluca y Querétaro.

Otra alternativa, sumada a las dos anteriores, es habilitar la base aérea de Santa Lucía para recibir vuelos comerciales de carga y no de pasajeros.

Esas tres opciones están en el escritorio de AMLO y, cualquiera que sea el resultado de la consulta, le permitirá contar con la ruta de escape para evitar un mayor desgaste. Tan lo tiene medido que sabe que dentro de Morena y su equipo hay opiniones divididas.

Una parte de su gabinete se inclina por Santa Lucía, pero muchos diputados y senadores morenistas, de la CDMX y el Edomex, sobre todo, están a favor de Texcoco.

Con todo y todo, AMLO dejará que concluya la consulta porque, aunque ya tiene la decisión en las manos, no puede incumplir una promesa de campaña.

Su bono democrático es alto, pero tampoco lo puede andar malgastando sin la banda presidencial en el pecho.

 

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.

 

 

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@ALFREDOLEZ

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