El tope de 80 mil de Morena

El tiempo de las vacas gordas hizo que los diputados morenistas de su bancada mostraran muy pronto el cobre

Esperanza Barajas / Primer Cuadro / Heraldo de México
Esperanza Barajas / Primer Cuadro / Heraldo de México

La lucha que emprendieron los diputados del grupo parlamentario de Morena en el Congreso de la Ciudad de México por el poder estaba íntimamente ligado con el control del dinero. El presupuesto del Legislativo representa disposición de plazas en la estructura y apoyos económicos. Se trata de una bolsa de recursos tan grande que dividió a la bancada.

A penas van a cumplir seis meses juntos, pero algunos mostraron el cobre muy rápido. Desde el inicio de la primera Legislatura empezaron las presiones por la distribución de los espacios dentro del Congreso. Primero fueron las unidades administrativas donde la ganona fue Valentina Batres: se quedó con dos de las ocho.

En la pasada Asamblea Legislativa del Distrito Federal ,los titulares de esas áreas tenían un salario mensual de 82 mil 184 pesos, actualmente no se tiene claro cuánto cobran.

Para calmar el reclamo de espacios, decidieron hacer una Comisión de Unidades Administrativas, para que la repartición de todas las plazas en el Congreso fuera equitativa. El tope sería de 80 mil pesos para cada diputado, pero resulta que no cumplieron y de eso se enteraron en la reunión plenaria de enero.

Marisela Zúñiga, miembro de la coordinación colegiada, fue la encargada de presentar el reporte. Empezó diciendo los cargos que había ocupado cada diputado, pero se le pidió que se cuantificara cuánto representaba en salarios y ahí estalló la bomba.

Las plazas que agarró Carlos Hernández Mirón en total suman 183 mil pesos; Lourdes Paz, 154 mil; Temístocles Villanueva, 139 mil; Donají Olivera y Guadalupe Morales, 122 mil cada una; Emmanuel Vargas e Isabela Rosales 112 mil cada uno; Yuriri Ayala y José Martí Padilla, 111 mil; Ana Cristina Hernández, 102 mil; Martha Ávila, 100 mil; Paula Soto, Jesús Martín del Campo, Guadalupe Aguilar, Miguel Macedo, 97 mil; Valentina Batres, 90 mil; Guadalupe Chávez, Gabriela Osorio, Nazario Norberto y Esperanza Villalobos unos 86 mil cada uno.

La lista corrió entre los diputados para ubicar a los que despacharon y les picaron los ojos, al grado que una diputada soltó que consideraría su permanencia en el grupo parlamentario.

Valentina Batres respondió que la continuidad era por congruencia, ideología, retórica que chocaba con la realidad voraz, mientras que José Luis Rodríguez calificó como imprecisión lo que había ocurrido en la distribución de plazas y que no había mala voluntad.

El vicecoordinador ofreció buscar el equilibrio, discurso que ya no le compraron todos los diputados que lo habían respaldado.

El tiempo de las vacas gordas para Morena hizo que mostraran el cobre.

Lo increíble es que no se pelean por presentar los mejores perfiles para los distintos cargos, porque si algo ha demostrado el grupo parlamentario, es que desconocen las leyes y se las brincan sin problema.

Y apenas van empezando.

 

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@esbarajas

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