El tic tac migratorio

Nos quedan 35 días para cambiar la política migratoria. El objetivo: atender las condiciones de Trump

Alfredo_Gonzalez
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Este lunes se cumplen los primeros 10 días del acuerdo entre México y Estados Unidos para evitar el cobro de aranceles a cambio de endurecer la política migratoria de nuestro país.

Quedan 35 días del plazo límite que nos impuso Donald Trump y, aunque la administración de López Obrador ya implementó medidas para resolver este pendiente, todavía queda mucho por hacer.

Una de las primeras acciones fue sellar la frontera sur con el envío de la Guardia Nacional. Y ayer se anunció otra: 20 mil empleos a migrantes centroamericanos y siete mil becas a estudiantes que asistan en escuelas mexicanas.

A simple vista, la cosa va bien; incluso, en algunos círculos califican como notable el cambio de estrategia.

Pero es muy probable que algunos sólo vean un árbol y no el bosque completo.

Me explico: a la hora de revisar los ingredientes del fenómeno migratorio, vemos que el problema es mayor. Tiene con los pelos de punta a integrantes del gabinete presidencial y a gobernadores de los 32 estados.

En la reunión más reciente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) con Andrés Manuel López Obrador, los mandatarios plantearon su preocupación, porque en la mayoría de los albergues se han registrado enfermedades, supuestamente, erradicadas en México.

De acuerdo con el tamaulipeco, Francisco García Cabeza de Vaca, hubo brotes de viruela, tuberculosis, sarampión, dengue y viruela, sin contar los casos de VIH que deben atender.

El meollo de todo esto es que las autoridades sanitarias no tienen un diagnóstico integral, asunto que podría derivar en una crisis de mayores proporciones.

Los problemas se han presentado lo mismo en Tijuana que en Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Chihuahua y Tabasco.

Hay información confusa. Por un lado, autoridades municipales reportan unos casos, mientras que gobiernos estatales y federal, tienen otra información.

En Tijuana, por ejemplo, se habla de 100 niños con viruela, pero también de casos de dengue, que más tarde fueron desmentidos.

En Tamaulipas se reportaron cuadros de viruela, sarampión y varicela. En la mayoría de los casos no hay información confiable.

Pero si uno revisa otros indicadores sobre el fenómeno, resulta que también hay desinformación sobre el número real de migrantes que cruzan y deambulan por el país.

Por ejemplo, de acuerdo con el canciller Marcelo Ebrard, el gobierno de EU arrestó a 600 mil indocumentados, mientras que México hizo lo propio con unos 50 mil, sólo de octubre de 2018 a lo que va de 2019.

Sin embargo, en la página del Instituto Nacional de Migración se habla de 30 mil por mes. Es decir, la información no está actualizada.

Si sumamos las dos primeras cifras, hablamos de 650 mil migrantes que ya fueron detenidos.

Pero el problema logra dimensionarse cuando el dato se compara con el de antes de octubre de 2018. Es decir, hace más de ocho meses, se hablaba de 400 mil.

La cifra ya fue superada en 60%. Algunos dicen que por intereses políticos en EU. Pero sea como fuere, el problema está fuera de control en México.

Otra vertiente que derivó en problemas domésticos, para ser más específicos, en el gabinete presidencial, es el hecho de que los asuntos migratorios salieron del terreno de la Secretaría de Gobernación y pasaron a la cancha de la cancillería.

El cambio derivó en el enojo de Olga Sánchez y la salida de Tonatiuh Guillén, del Instituto Nacional de Migración.

Fue reemplazado por Francisco Garduño, pero por cómo están las cosas, no se sabe si un cambio de jugadores será suficiente para frenar un problema que tiene que resolverse en 35 días, si es que queremos ceñirnos a los designios e instrucciones del Tío Sam.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Cuando las mercancías dejen de cruzar las fronteras, los soldados ocuparán su lugar.

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@ALFREDOLEZ

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