El T-MEC y la guerra de la comunicación

Las exigencias, retos o reproches que nos hacen desde fuera son prácticamente iguales a los que dieron cauce a la llegada de la Cuarta Transformación al país

Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México
Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México

En la negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) el argumento de los negociadores mexicanos siempre fue claro: el ruido en el discurso era parte de las condiciones para crear el contexto de la negociación y la clave económica radica en los estados de la Unión Americana.

Hay tweets que no pasan de moda, por el contrario, adquieren sentido en pasado y en futuro.

Ahí tiene el publicado por el Vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, en Indiana: Más de 2 millones de trabajos de manufactura americanos dependen del tratado con México y Canada.

#TomeNota tan sólo las exportaciones de Indiana a México han crecido 1,000 por ciento en los pasados 10 años. El efecto es multiplicador y la necesidad del T-MEC para todos es obvia.

El subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores y uno de los negocioadores, Jesús Seade, es puntual: no pasa de enero o febrero la aprobación.

Dejemos de darle vueltas y tomemos el T-MEC como un hecho. Lo que debemos tener claro es que las presiones para nuestro país no disminuirán. Basta observar dos elementos de la comunicación de nuestro vecino del norte: T-MEC: un mejor tratado para los trabajadores norteamericanos y la economía está funcionando para cada norteamericano.

El análisis, justificación o consuelo en México no se debe quedar en que son ofertas de campaña para su electorado. Tampoco son mensajes cifrados.

Tras la reunión con el presidente Andrés Manuel López Obrador en la que hablaron tanto del tema laboral, como económico, el congresita demócrata Neal lo dijo fuerte y claro: Estoy ansioso de ver cómo México demuestra su compromiso para implementar los cambios necesarios (…) Estados Unidos necesita ver esas aceveraciones puestas en acción.

A esto hay que sumarle las declaraciones de Richard L. Trumkins, líder de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) que agrupa a 55 sindicatos y representa a 12.5 millones de trabajadores: si (México) no pueden cumplir sus propias leyes, tenemos un problema. A éste son también corren versiones respecto a que China está abierta a alcanzar un acuerdo comercial parcial con Estados Unidos. El país asíatico tiene la fuerza para quitarnos en un suspiro el lugar de primer socio comercial.

Las exigencias, retos o reproches que nos hacen desde fuera son prácticamente iguales a los que dieron cauce a la llegada de la Cuarta Transformación al país. Los resultados están en puntos suspensivos. En lo que corresponde al T-MEC el reto no está en que sea aprobado, sino que la economía esté funcionando en Estados Unidos, pero también en y desde México.

#Lupa hay que darle seugimiento al evento de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, con Facebook. No sólo la empresa fue representada por puras mujeres, también quieren trabajar en conjunto un programa de empoderamiento de la mujer, con lo que se empodera a la sociedad.

 

POR ÓSCAR SANDOVAL

CONSULTOR, SOCIO DE 27 PIVOT

[email protected]

@OSANDOVALSAENZ 

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