El T-MEC y el calendario político

El presidente Trump anunció que presentará el acuerdo ante el Congreso el martes 9 de julio

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

La reciente visita del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, a Washington permitió un vistazo a los problemas de tiempo que enfrenta la aprobación del acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá, o T-MEC (por sus siglas en español).

Del lado canadiense, el problema empieza a apretar y de hecho la ventana es limitada. Formalmente al menos, el actual Parlamento canadiense sostuvo su última sesión del año el jueves pasado, antes de elecciones federales a realizarse en octubre próximo.

Trudeau anunció que estaría dispuesto a convocar a una sesión especial del Parlamento para acompañar los avances del Congreso estadounidense en su propio trabajo de ratificación del convenio. Pero no es tan simple. De acuerdo con la ley, el cuerpo legislativo quedaría disuelto tan pronto se llame por nuevas elecciones, lo que se espera ocurra la primera mitad de septiembre.

El 13 de septiembre próximo sería el ultimo día para una sesión de emergencia, porque siempre según la ley canadiense el Parlamento no puede sesionar durante los 36 días del periodo electoral, que terminaría el 21 de octubre con un nuevo Parlamento.

Teóricamente dos meses julio y agosto serían suficientes para la ratificación de un acuerdo, que en términos reales, tiene relativamente pocos cambios de fondo respecto a su predecesor, el Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TLCAN).

El Congreso estadounidense normalmente sale de vacaciones el mes de agosto, lo que quiere decir que si busca la aprobación del T-MEC tendría que iniciar casi de inmediato trabajos a marchas forzadas: el presidente Trump anunció que presentará el acuerdo ante el Congreso el martes 9 de julio.

Pero es ahí donde puede haber problemas. Por un lado, el Senado esta firmemente en manos republicanas y nadie espera que haya una cerrada oposición demócrata.

Con todo, el país se encuentra al inicio de una campaña electoral que se anuncia como brutal y en a que la polarización política puede llevar a que la oposición demócrata postergue al menos las votaciones correspondientes para evitar que Trump presuma del acuerdo.

Lo que se espera ocurra, en todo caso, es que el Congreso estadounidense llegue a fines de julio con el T-MEC ya aprobado por el Senado, pero con la decisión de la Cámara baja pendiente hasta el 7 de septiembre, cuando reanudará sus sesiones.

El problema, sin embargo, es que la Cámara de Representantes está no sólo en manos de la oposición demócrata, sino que hay una considerable renuencia a conceder a Trump un triunfo que sin duda utilizará en su campaña de reelección, lanzada el 18 de junio.

Tanto canadienses como mexicanos son optimistas de cualquier manera. Unos y otros se han movilizado y comunicado con sus aliados en Estados Unidos para promover la aprobación del T-MEC. El apoyo proviene en gran medida de cámaras comerciales y de industria, grupos agrícolas y grandes empresas.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
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@CARRENOJOSE1

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