El siguiente paso

Las cifras más recientes revelan el panorama: urge mejorar si no queremos quedar estancados

Javier García Bejos / El Heraldo de México
Javier García Bejos / El Heraldo de México

El pasado miércoles 1° de mayo, con la conmemoración del Día del Trabajo, se publicó la llamada Reforma Laboral en el Diario Oficial de la Federación. Con ello, como comenté hace un par de semanas en este espacio, se abre un nuevo capítulo en nuestro país; más allá de las controversias generadas por su discusión y de la presión por parte de Estados Unidos en torno a la puesta en marcha del T-MEC, empresarios, trabajadores y autoridades deben encontrar la manera de hacer funcionar de mejor manera nuestro mercado laboral.

Las cifras más recientes revelan el panorama en el que estamos: urge mejorar si no queremos quedar estancados. En el plano macroeconómico, la economía mexicana se contrajo 0.2 por ciento durante el primer trimestre de este año, respecto al último trimestre del año anterior. Del mismo modo, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) bajó ayer el pronóstico de crecimiento para nuestro país, tanto para 2019 como para 2020.

En cuanto al empleo, los números indican que el arranque de año no ha sido el esperado. Tan sólo para el mes de marzo, la generación de plazas formales ante el Instituto Mexicano del Seguro Social solamente alcanzó la mitad de lo registrado el año pasado, lo que además resultó en la menor cantidad reportada para este mes ante el Instituto desde hace 10 años. Frente a esto, no cabe duda que el aparato laboral debe encontrar, desde el diálogo social, nuevos mecanismos para cerrar filas y encaminarnos en el camino adecuado.

En general, los cambios realizados a la Ley Federal del Trabajo y otras disposiciones marcan un nuevo giro tanto para la justicia laboral como para la vida sindical en nuestro país. Se habla de un nuevo Centro de Conciliación y Registro Laboral y la democratización de los sindicatos, pero, además, se prevén protocolos para evitar la discriminación y los trabajos forzados. Asimismo, a lo anterior hay que sumarle el avance que se concretó en la semana relacionado con el trabajo doméstico, así como el Acuerdo para el Diálogo Social y el Fortalecimiento de la Paz Laboral, suscrito por autoridades, empresarios y sindicatos en el seno de la Conferencia Nacional de Gobernadores. El siguiente paso está en asegurar que las nuevas directrices no se queden solamente en buenas intenciones. Hoy más que nunca, el sector productivo, las y los mexicanos que invierten y trabajan, necesitan certidumbre y rumbo claro para desarrollarse. Si bien en el discurso se puede hablar de justicia, igualdad y bienestar, la verdadera prueba está en conseguir que, en los hechos, la gente pueda vivir mejor y tenga la seguridad de poder construir con su esfuerzo historias de éxito.

Estamos por ver si existe la capacidad de lograrlo.

 

JAVIER GARCÍA BEJOS

COLABORADOR

@GGARCIABEJOS

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