El retorno de Ricardo Valero

El retorno de Valero es una reivindicación al diplomático, así como a la política exterior que él representó

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Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

El del embajador Ricardo Valero Becerra es uno de esos casos que resuena a justicia poética.

Injustamente defenestrado y estigmatizado hace poco más de 30 años por el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, hoy su nombre vuelve a ser reconocido como debe de ser, como siempre debió haber sido.

Les cuento brevemente lo que le aconteció:

Valero era subsecretario de Relaciones Exteriores –Bernardo Sepúlveda estaba al frente de la cancillería-. En el medio diplomático se le consideraba el artífice y el cerebro del Grupo Contadora (un mecanismo conformado en 1983 por México, Colombia, Panamá y Venezuela, para alcanzar la paz en Centroamérica).

La iniciativa funcionó bastante bien, particularmente en Nicaragua.

Contadora, empero, molestaba y estorbaba a los intereses de Estados Unidos en la región. Así que el vecino del norte presionó para diluir el mecanismo y, en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), hacer a un lado a Valero, la gran figura detrás de Contadora.

Se acercaba el final del sexenio de De la Madrid. A Valero le propusieron irse como embajador de México en la Unión Soviética.

Aguardaba el beneplácito todavía como subsecretario, cuando lo entrevisté para Excélsior. Una entrevista larga, grabada y en la que Valero hablaba de las presiones de EU, advertía del peligro en que quedaba la región centroamericana y de la posibilidad de una intervención estadounidense (cosa que posteriormente ocurrió en Panamá).

La entrevista enfureció a Sepúlveda y al Presidente. Valero perdió la chamba. Aun con el beneplácito de la URSS recibido, ya nunca fue enviado como embajador. Le cerraron todas las puertas en el Servicio Exterior.

El internacionalista buscó entonces volver al Colegio de México, a dar clases en alguna universidad. La mano del gobierno intervino para terminar de aplastarlo.

Fue una época muy difícil para quien llegó a ser una de las figuras más destacadas de nuestra política exterior en aquellos años. Sobajado y con penurias, sobrevivió esos tiempos de venganza del régimen priista.

El PRD lo cobijó una temporada. Nada extraordinario.

En 2001, ya fuera del poder el PRI, fue rescatado. Encabezó la Embajada de México en Chile durante tres años. Pero fue sólo un destello en la oscuridad.

Ahora, entre los 21 nombres que la Secretaría de Relaciones Exteriores envió al Senado para su ratificación como embajadores en distintos países de América Latina y el Caribe, está precisamente el de Ricardo Valero.

Se le propone como embajador de México en Argentina.

Se trata no sólo de un reconocimiento a su historia y su trayectoria. Es toda una reivindicación, no sólo para el internacionalista como persona y como profesional, sino a la política exterior que él representó.

 

GEMAS: Por unanimidad, el Tribunal Electoral confirmó la pérdida de registro del Partido Encuentro Social.

 

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@marthaanaya

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OpiniónMartha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

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