El reto de Zoé Robledo

Tendrá que rodearse de un equipo con experiencia que le permita administrar un monstruo

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Jorge Andrés Castañeda / Analista / Heraldo de México

La semana pasada adelantábamos que es una aberración recortar recursos en la salud para canalizar recursos a Pemex. Los recortes impuestos por Hacienda parecen haber colmado la paciencia del otrora director del IMSS, Germán Martínez, llevándolo a anunciar su renuncia con una carta donde expone las carencias a las que se ha visto sujeto el Instituto. Ayer, en la conferencia mañanera, el Presidente anunció que Zoé Robledo, quien fuera subsecretario de gobernación, ocupará la dirección general del IMSS.

Sobre el significado de la renuncia se ha derramado demasiada tinta y no tiene mucho sentido especular de más. Sin embargo, ante la situación en el Instituto que describió Martínez en su carta y la promesa del Presidente de crear un sistema de salud universal, vale la pena preguntarse ¿qué le depara el futuro al principal asegurador y proveedor de servicios de salud? ¿De qué tamaño es el reto de Zoé?

El IMSS es una institución gigantesca: tiene más de 68 millones de derechohabientes; tiene más de mil 700 unidades médicas, incluidos 36 hospitales de especialidad; administra más de mil 300 guarderías donde están inscritos más de 190 mil niños; y es el empleador más grande del país con 430 mil trabajadores. Como dijimos la semana pasada, que el IMSS pueda brindar estos servicios, aunque muchas veces de forma deficiente, con el presupuesto que tiene, ya es un milagro. El IMSS ya enfrentaba grandes retos previo a los recortes de más de 10 mil millones de pesos. El crecimiento del empleo formal de los últimos años ha creado presiones enormes sobre las finanzas y capacidad de atención del Instituto, no pasa semana en que no nos enteremos de problemas de atención o falta de medicamentos. Solamente la evolución de la pirámide demográfica y el incremento de enfermedades crónicas, como la diabetes, auguran más y más problemas en el IMSS. Si a esto le sumamos el preocupante diagnóstico expuesto por Germán Martínez en su carta de renuncia, el panorama no es alentador.

Más allá de todo esto, el Presidente ha declarado desde la campaña que México contará con un sistema de salud universal. Sobra decir que bajo las condiciones actuales esto es imposible. Como bien lo dice Germán Martínez, el IMSS requiere una reforma de fondo para acoplarlo al sistema universal de salud y al modelo preventivo, donde se ataquen los determinantes sociales de la salud. Pero esto es imposible sin una reforma fiscal que garantice los recursos necesarios para tener un sistema de salud gratuito y que desvincule la seguridad social de la condición laboral.

Zoé es, sin duda, uno de los mejores cuadros que tiene la 4T y sabe navegar sus aguas. Es alguien con el talento político necesario para negociar con Hacienda los recursos económicos que necesita el IMSS para sobrevivir. Tendrá que rodearse de un equipo con experiencia que le permita administrar un monstruo de estas dimensiones. Se ha repetido ad nauseum que cómo le va a Pemex le va al país. Sin embargo, como le va al Instituto Mexicano del Seguro Social podría ser más trascendental.

JORGE ANDRÉS CASTAÑEDA

COLABORADOR

@JORGEACAST

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