El respeto al espacio público

En la pasada temporada, se hicieron señalamientos de un comercio desbordado en las calles y sitios prohibidos

Dunia Ludlow / Heraldo de México
Dunia Ludlow / Heraldo de México

Desde hace 10 días, caminar por el Centro Histórico de la Ciudad de México es menos accidentado que hacerlo en temporada decembrina gracias a las calles que fueron liberadas del comercio en vía pública.

Lo anterior no significa que se haya resuelto el problema, pero sí demuestra un avance en el ordenamiento de la vía pública.

La coordinación y colaboración entre la Secretaría de Seguridad Pública, la Policía Auxiliar, Secretaría de Gobierno y la Autoridad del Centro Histórico dieron como resultado el retiro de más de mil 440 puestos de comerciantes que fueron instalados en lugares prohibidos.

Vivimos nuevos tiempos políticos donde el Presidente de la República ha sido enfático en señalar que al margen de la ley, nada, y por encima de la ley, nadie.

En la pasada temporada, se hicieron señalamientos de un comercio desbordado en las calles y en sitios prohibidos como la Alameda Central y el Zócalo.

De acuerdo con el Plan de Manejo y Conservación de la Alameda Central, la venta y oferta de productos está prohibida en este sitio considerado monumento histórico.

Además, existe un bando que restringe el ejercicio de comercio en la vía pública desde el 12 de julio de 1993 en casi 90 por ciento del Perímetro A del Centro Histórico –queda fuera de esta regla los puestos dedicados a la venta de periódicos, revistas y libros.

Hace unos días, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer que cinco de cada 10 personas trabajan en la informalidad en la Ciudad de México.

Dentro de este fenómeno se encuentra el comercio en vía pública.

El mal diseño de una política de atención ha originado que miles de personas salgan a la calle a buscar cómo subsistir vendiendo mercancía en el espacio público mercancía a sabiendas que pueden ser retirados por estar prohibido en ciertos lugares.

Y es que vivir dignamente también es un legítimo derecho que todos perseguimos diariamente.

El comercio en vía pública se ha desvirtuado de lo que fue su origen, aquí en la gran Tenochtitlán.

Hace cientos de años, el comercio ambulante en la capital se ejercía de manera ordenada sin afectar a los habitantes.

No se vendían productos ilícitos ni tampoco se afectaba el espacio público, se limpiaba cuando se terminaba la vendimia.

Hoy en día, esto no ocurre porque se permitió un descontrol y se abusó del comercio.

Los comerciantes fueron usados como moneda de cambio para presionar al gobierno en turno.

Eso va a cambiar en esta administración.

Diversas instancias estamos coordinándonos y colaborando para ordenar el comercio en vía pública y retirarlos de los lugares donde no está permitido.

Es una tarea que tomará tiempo, pero que no es imposible de hacerse. Se hará sin uso de la fuerza pública y con la colaboración de todos, sin chantajes, con diálogo y reconociendo los derechos que a cada comerciante le corresponde.

 

 

COLABORADORA

@DUNIALUDLOW

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