El próximo derrumbe de expectativas

El Presidente fijó previsiones muy pero muy elevadas: acabar con la corrupción, el abuso de poder, la violencia y muchos otros males arraigados

Fausto Barajas / Articulista invitado / Heraldo de México
Fausto Barajas / Articulista invitado / Heraldo de México

El gobierno del presidente López Obrador está por cumplir 75 días en funciones plenas y casi 200 días desde que recibió la constancia de Presidente electo, y las altas expectativas comienzan a recibir algunos duros golpes de eso que algunos llamamos realidad.

Los primeros 100 días en un nuevo cargo empresarial o gubernamental son tiempo suficiente para que la visión se dé a conocer, se delineen las estrategias y comience la ejecución de los programas.

El Presidente fijó expectativas muy pero muy elevadas: acabar con la corrupción, el abuso de poder, la violencia y muchos otros males arraigados desde el primer día de gobierno. Prometió que al margen de la ley nada, pero ha anunciado la asignación de contratos petroleros y compra de pipas sin licitación alguna. Dijo que por encima de la ley nadie, pero no la aplica a los miembros de la CNTE que han bloqueado las vías del tren en Michoacán y ocasionado pérdidas por más de 30 mil millones de pesos. Prometió crecimiento de cuatro por ciento desde el primer año, sin embargo, el gasolinazo se reflejó en las expectativas de los economistas encuestados por el Banco de México que prevén un crecimiento de la economía de apenas el 1.8 por ciento.

El arranque del gobierno ha sido lento. El ritmo del gasto programable se contrajo (-)22% en el primer mes. Parece que los despidos masivos sin un análisis profesional previo ya tienen consecuencias. Esta caída del gasto, sin duda, impactará la economía tarde o temprano.

Prometió mayor inversión, pero solo presupuestó un monto equivalente al 3.1 por ciento del PIB, mientras el país requiere niveles que rondan el 6 por ciento. La cancelación de la construcción del aeropuerto en Texcoco se suma a la ralentización de la infraestructura. Las promesas de hacer aeródromos (¿alguien cree que serán aeropuertos?) en Santa Lucía y Tizayuca, no compensarán a Texcoco ni en nivel de ejecución de obra, ni en la capacidad de solucionar el problema de saturación del AICM.

El Presidente dio a conocer que con la reducción de la corrupción el gobierno tendría ahorros de entre 500 mil y 700 mil millones de pesos anuales, pero esos ahorros no se ven. La deuda que se contratará en el año será superior a la de 2018 alcanzando un monto de 540 mil millones de pesos. El endeudamiento sigue y no es para construir más y mejor infraestructura, es para formar estructuras clientelares que apoyen ciegamente a Morena.

La caída en las expectativas también se sintió en Pemex, la estrategia del gobierno no ofrece mejoras respecto a lo que se venía realizando. Destinar más recursos a líneas de negocio poco rentables como la refinación, una tenue mejora en la inversión en exploración y producción y un debilitamiento de su gobierno corporativo llevaron a la baja de la calificación de la deuda de la empresa.

Muchos mexicanos, incluidos los simpatizantes del presidente, se están dando cuenta que las capacidades de los nuevos funcionarios se están viendo rebasadas, que la ignorancia cuesta y que la improvisación se está convirtiendo en la marca de la cuarta transformación. No reconocer errores es otra característica que se afianza, la mutilación presupuestal a las estancias infantiles pone en riesgo la viabilidad laboral de 300 mil madres y padres beneficiados.

Quizá estos golpes de realidad lleven a un próximo derrumbe de expectativas. Pero queda tiempo y dicen que para ser exitoso en los primeros 100 días de un nuevo cargo, hay que olvidarse del cargo anterior. ¿Ya todos saben que son funcionarios de gobierno y no activistas de oposición?

 

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@faustobarajas

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