El problema de Canadá y México

El premier de Canadá, Justin Trudeau, fue el principal receptor de la irritación de Trump cuando defendió los intereses de su país y expresó sus desacuerdos con la imposición de tarifas comerciales en su contra

El problema de Canadá y México

# DESDE AFUERA

 

La última semana demostró que el principal problema para Canadá y México los próximos años sería como resistir y sobrevivir al gobierno de Donald Trump, dure hasta 2020 o hasta  2024.

Si hubiera una formal Doctrina Trump de política exterior sería simple,  no amigos, no enemigos; los amigos de décadas pueden ser tratados como enemigos de años; los enemigos de siempre pueden ser vistos como mejores amigos.

De acuerdo, al menos, con un artículo de Jeffrey Goldberg en la revista The Atlantic, esa tesis va más allá de la idea de que los Estados Unidos tienen alianzas cambiantes, no amigos permanentes (Gran Bretaña, en su turno imperial, no tenía amigos sino intereses).

Y eso implica que desde el punto de vista de Trump y parte de su equipo no hay lealtades, como experimentaron los otros miembros del G-7 (Alemania, Canadá, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón) el fin de semana.

El premier de Canadá, Justin Trudeau, fue el principal receptor de la irritación de Trump cuando defendió los intereses de su país y expresó sus desacuerdos con la imposición de tarifas comerciales en su contra. Canadá, que por décadas ha creído tener una relación especial con EU, se encontró de pronto en el papel de villano. Como México en los últimos 2 años.

La idea de Trump es que los Estados Unidos no tienen que pedir disculpas por nada, que sería válido si no fuera acompañada por la idea de que tiene derecho a lo que sea, que tiene validez a partir de un ejercicio de poder puro. De acuerdo con Ian Bremer, especialista en geopolítica, Trump cree que no  hay G-7, G-20 o grupo que valga: el cree en el G-1.

Pero fueron los Estados Unidos los que empujaron los últimos 70 años por el imperio de la ley y el derecho internacionales, que dio marco a las actuales reglas del comercio internacional, que por razón natural conlleva la posibilidad de pérdidas y ganancias.

Y eso es precisamente lo que Trump rechaza.

Está por un lado descontento con las alianzas militares creadas por los Estados Unidos en los últimos 70 años y siente que sus socios no aportan lo necesario a la defensa común; cree que la economía internacional pone a EU en desventaja y de acuerdo con Thomas Wright, de la Institución Brookings, tiene simpatías por los regímenes autoritarios, de ahí sus intentos de acercarse a Vladimir Putin, en Rusia, y a Kim Jong-Un en Corea del Norte.

Y con eso, afirma Wright, busca liberar a los Estados Unidos de compromisos internacionales. En otras palabras, del orden creado por su país. Y en ese sentido Canadá y México están en medio: atados a EU por geografía, economía y sociedad.

Ambos participan con EU del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y que su situación tiene impacto directo e inmediato sobre la economía y la sociedad estadounidenses. Trump, de hecho, querría convenios bilaterales con cada uno de ellos, pero una negociación de ese tipo los pondría en desventaja. La gran pregunta es ¿cómo van a resistir y sobrevivir su reto actual?

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